SEMBRANDO ESPERANZA COSECHAREMOS LA PAZ

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SEMBRANDO ESPERANZA COSECHAREMOS LA PAZ

Llevamos años rechazando la presencia de actores armados en nuestros territorios, sean estos legales o ilegales. El 23 de septiembre en las horas de la madrugada fue asesinado nuestro compañero Janer Ulpiano Ul Calambas, en el resguardo indígena de Huellas Caloto a manos de alias “el indio”, conocido en la región por ser integrante de las disidencias de las FARC. La Autoridad indígena local en compañía de la Guardia encontraron prendas militares en la casa del responsable, actas de compromiso de reincorporación a la vida civil entro otros elementos alusivos al frente sexto.

De igual manera el día 24 de septiembre el frente sur occidental Andrey Peñaranda Ramirez del EPL nos envió un panfleto en el que declara objetivo militar a las autoridades y la organización, bajo el argumentos de que somos cómplices del gobierno, por confiscar sus armas, expulsarlos de nuestros territorios ancestrales y fortalecer el ejercicio del control territorial.
La Fundación Ideas para la Paz (FIP) ha documentados la existencia de 4 grupos disidentes que tuvieron su origen en los frentes 6 y 30, las columnas móviles Miller Perdomo y Jacobo Arenas. De acuerdo con su informe nacional sobre disidencias, en Cauca existen alrededor de cien disidentes al mando de alias ‘Mordisco’, alias ‘Juvenal’ y alias ‘Pija’, que tienen influencia en los municipios de Corinto, Toribío, Miranda, Caloto, Buenos Aires, Suárez, Morales y Caldono. Estos grupos no están articulados y cada uno opera por su cuenta.

En el norte han circulado grupos de diferente extracción, desde el Eln, Epl pasando por los ‘fantasmas’ paramilitares, y nombres novedosos como Patria Libre, Patria Grande, y Fuerzas Urbanas del Pacífico (este último en la región del Naya). En estas regiones existen fuertes desarmonias a raíz de los múltiples yacimientos minerales y la extensa cadena productiva del narcotráfico, en donde abundan los cultivos de marihuana en la cordillera Central y los de coca en la Occidental.

Pese a las denuncias e informes de la Defensoría del Pueblo, la Policía Nacional, encargada en primera instancia de lidiar con estos grupos, no hace nada, e incluso declara “que en el Cauca no existe presencia de ninguno de ellos y que los panfletos son documentos apócrifos”1.

Después de la dejación de armas de las Farc queda en evidencia que hay unas intenciones mucho mayores de mantener la circulación de su economía, degrada moral y espiritualmente, pues el dinero que les financia denota que por encima de sus ideales y por encima de la vida, están sus bolsillos.

El acuerdo de paz con las FARC fue un avance muy importante para reducir las dinámicas de violencia y el accionar bélico en el Cauca, pero el riesgo para nuestra comunidades no ha disminuido: eso se debe a que después de la negociación, las élites siguieron implantando su modelo de muerte. En los lugares del conflicto se debió entrar con escuelas, vías, justicia, salud y producción económica, apoyando nuestras sistemas propios, y los planes de vida que hemos construido desde las comunidades. Pero ese espacio quedó vacío, convirtiéndose en una entrada muy fácil para nuevos y antiguos grupos armados.

Exigimos al gobierno nacional en cabeza del señor presidente de la república Ivan Duque, a su gabinete de ministros, el fiscal general de la nación, a la defensoría nacional del pueblo, a la procuraduría y a todas las instancias competentes, quienes le corresponde garantizarnos a los pueblos Indígenas una verdadera justicia, a que respeten la voluntad de paz de nuestras comunidades. Es el desconocimiento y el incumplimiento de los acuerdos de paz el que nos tiene otra vez frente a esta situación, pues quien siembra pobreza y odio, solo cosecha muerte.

Rechazamos los grupos armados, quienes no entienden que nuestro pensamiento es semilla de vida y armonía, luchamos incansablemente contra su agresión sistemática, su exterminio de la palabra, de la madre tierra y de todos los sectores explotados de este país, no solamente indígenas sino también de nuestros hermanos afros, campesinos y urbanos.

Preparémonos para tejer entre todos y todas una gran movilización para seguir caminando nuestro sendero de la vida, del cuidado del agua y nuestro territorio. Frente a las incapacidades de las instituciones competentes afiancemos nuestras autonomías de gobierno territorial, los derechos humanos y la paz, con el propósito de seguir tejiendo nuestros sueños del buen vivir para toda la nación colombiana.

Invitamos a los organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas – ONU, Organización de Estados Americanos – OEA, Comisión Interamericana de Derechos Humanos – CIDH a las embajadas, gobiernos y organizaciones de la comunidad internacional que sigan visibilizando, denunciando y acompañando los procesos territoriales del pueblo Nasa del Norte del Cauca y todos quienes en Colombia seguimos padeciendo los dolores de la violencia.

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