Rechazamos el pronunciamiento de “expertos” que defienden el modelo del capital y los grandes propietarios.

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Rechazamos el pronunciamiento de “expertos” que defienden el modelo del capital y los grandes propietarios.

El día 16 de abril Manuel Ramiro Muñoz, director del Instituto de Estudios Interculturales de la universidad Javeriana de Cali, en entrevista con el periódico El Tiempo, declaro en sus propias palabras que: “no es más tierra para indígenas, es hacer productiva la que tienen”, hecho que demerita de nuestras necesidades, desconoce ampliamente la gran desigualdad en la tenencia de la tierra en Colombia, niega nuestra visión del mundo y de la vida, y ofende nuestro sentir profundo con respecto a la madre tierra.

Rechazamos profundamente su declaración, que por demás señala puntos y posturas que no aparecieron en la negociación, defendiendo a la minga en el corto plazo, pero queriendo cambiar el modelo propio de las comunidades. El gobierno no cedió nada en tierras, pues su modelo es claro en no tocar a los grandes propietarios, lo cual no quiere decir que las comunidades participantes hayamos aceptado que no se vaya luchar por la tierra,

En primera medida, este señor acepta que muchos de nuestros territorios se encuentran bajo la ley 2 de 1959, que los inhabilita para actividades productivas y económicas. Pero se contradice en su argumentación exhortandonos a que las hagamos productivas, transformando su vocación, y en claro intento por encubrir con cientificidad una posición política.

Los territorios ancestrales pertenecientes a Naa kiwe (espacio del medio) el cual hemos mantenido y heredado con la sangre derramada de nuestros mayores, se caracterizan por ser diverso físicamente, con alturas que van desde los 350 msnm, hasta los 4250 msnm. La mayor parte de los territorios revisten una importancia ecológica pues coexisten hábitats frágiles como los páramos, el bosque alto andino, las lagunas sagradas, los nacimientos de agua, cauces de ríos y quebradas y sitios sagrado para la comunidad, los Kiwe The y The Walas, (sabedores ancestrales). Definidos como zonas de gran importancia por nuestros planes de vida y de ordenamiento del territorio, y que sirven de sustento para millones de personas que se benefician del cuidado que nosotros desarrollamos.

El noveno punto de la plataforma de lucha, en la conformación del CRIC en 1971 fue: Conservar y proteger los recursos naturales, así mismo los mandatos de sistemas propios que se trabajan en el tejido territorial económico ambiental y en los planes de vida de los territorios ancestrales, de lo que se deriva que no se puede priorizar la economía sobre los espacios de vida, que debe haber un equilibrio, sin que esto implique que las tierras productivas no puedan ser utilizadas de manera eficiente.

No obstante, y en segunda medida, para el caso del Cauca es importante tener presente que la mayor parte del territorio tiene fertilidad, de baja a muy baja, y sólo se encuentran tierras de fertilidades moderadas en el extremo suroriental del municipio de Paéz, en sectores del Valle Interandino y en el Pacífico Caucano hacia el límite con la plataforma continental. Las pronunciadas pendientes de la mayor parte del territorio dificulta su utilización para la agricultura con rangos de pendientes de 25% – 50% y  hasta >50%. De igual manera ante los altos indices de pobreza y desnutición, diversos estudios han demostrado que históricamente los territorios de alta fertilidad y vocación agrícola no han sido destinados para la producción de alimentos, sino a la producción del monocultivo de la caña de azúcar en el norte del Cauca o el cultivo intensivo de eucalipto y pino en la meseta de Popayán. En municipios como Cajibío, Sotará y Timbío, en contraste, encontramos cultivos  de café, sorgo, transitorios, y de caña panelera  pero que gracias a la intimidaciòn de grupos armados legales e ilegales, se ven desplazados paulatinamente hacia las laderas de las cordilleras, y reemplazados por la caña de azúcar “biocombustible”, la agro-industria maderera, la explotación minería contaminante o el narcotráfico.1

Al mismo tiempo, y en tercera medida los territorios con mayor productividad sufren de una gran concentración en la propiedad de la tierra. Solamente en la zona del norte del Cauca cerca del 40% de la superficie esta constituida por predios mayores a 50 hectáreas y pertenecen a menos del 1% de los propietarios, mientras el 13.46% de la superficie esta constituida por predios menores a 3 hectáreas y pertenecen al 77% de los propietarios. Estas circunstancias sumados al incremento demográfico han priorizado la necesidad de la redistribución de  tierras como una acción urgente, dejando para las familias indìgenas un déficit de tierras de 140. 856 hectáreas solamente para la zona del Norte del Cauca2, de las cuales exigimos en la minga apenas 49.000 hectáreas al gobierno.

Rechazamos profundamente que el Señor Manuel Ramiro Muñoz, presente un gobierno concertador pues ignora que durante el dialogo se desconocieron las propuestas de las comunidades y solo se aceptaron unas mínimas iniciativas. Por otro lado niega que haya habido represión a la minga. No fue por voluntad del gobierno que la minga se sostuvo en su exigibilidad sino por su capacidad de movilización, arrastrando muertos, heridos, detenidos, criminalizados, estigmatización por parte del gobierno, que hubo y bastante, pero que no les funcionó.

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