PRONUNCIAMIENTO: FRENTE A LOS HECHOS SUCEDIDOS EN MIRANDA

PRONUNCIAMIENTO FRENTE A LOS HECHOS SUCEDIDOS EN MIRANDA

 

Las comunidades, las autoridades y los Thuthenas de Çxhab Wala Kiwe nos manifestamos ante la opinión pública, enfrentando de nuevo momentos de dolor e indignación, ahora por un acto inequívoco de terrorismo de Estado.

Este domingo 1º de mayo, Día Internacional de los y las Trabajadoras, la comunidad indígena nasa de La Cilia-La Calera, en Miranda, fue víctima de un ataque indiscriminado de la fuerza pública durante una incursión ilegal en territorio de resguardo en la finca comunitaria conocida como Las Palmas.

Este domingo algunos comuneros de Miranda se encontraban participando en una jornada de liberación de la madre tierra, a unos dos kilómetros de la finca Las Palmas. La liberación es un mandato espiritual y un ejercicio autónomo de las comunidades. Una vez se terminó la jornada de liberación, antes del mediodía, los comuneros se retiraron hacia sus veredas de origen en la parte alta del resguardo.

En la finca comunitaria Las Palmas se encuentra un centro de armonización y es espacio de reunión y diversas actividades organizativas, por lo cual constantemente hay comuneras encargadas de la preparación de los alimentos. La finca comunitaria está ubicada en la vereda Guatemala y tiene salida a la vía principal. Cuando llega el mediodía inicia un operativo de la Policía Nacional, compuesto de al menos seis camionetas con policías y agentes del CTI, dos camiones llenos de personal del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y una tanqueta. Este operativo buscaba atacar a los comuneros que se encontraban en liberación, pero estos ya se habían retirado.

El Esmad atacó con gases y granadas de aturdimiento a los comuneros que se encontraban en la finca Las Palmas, que es territorio colectivo constituido legalmente como resguardo; los agentes entraron a la finca comunitaria con un uso inmotivado y desproporcionado de la fuerza, y entre la nube de gases capturaron a dos comuneras: Mary Luz Chilhueso Valencia y Maritza Johana Chilhueso Mosquera, quienes laboraban como encargadas de la cocina. De inmediato fueron trasladadas hacia la estación de policía en la cabecera municipal de Miranda.

Las comunidades agredidas se dan cuenta de la captura de las comuneras indefensas y de manera colectiva deciden ir a exigir su liberación a la estación de policía. Por los gases y los intentos de perfilamientos que resultan en amenazas de muerte y en procesos legales, algunos comuneros y miembros de la guardia indígena – kiwe thegnas se cubren los rostros con trapos y camisetas. La Policía arma un perímetro alrededor de la estación y, al ver acercarse a la comunidad que reclama la libertad de las compañeras, abre fuego de manera indiscriminada.

En el ataque armado de la Policía es herido gravemente el kiwe thegnas Luis Antonio Tombé Menza de 54 años y padre de 6 hijos, originario de la vereda La Unión, quien quedó tendido en una calle del centro de Miranda. Cuando otros compañeros guardias se dieron cuenta que Luis estaba mal herido, trataron de auxiliarlo, pero los miembros de la Policía también les dispararon a ellos. El ataque continuó y resultaron heridos los comuneros: Anibal Taquinás, Edwin Johan Dagua y John Cunda Chate, ex autoridad del resguardo La Cilia-La Calera.

Por los disparos de la Policía, que duraron más de quince minutos, el compañero Luis Tombé no pudo recibir primeros auxilios de manera oportuna y murió a causa de sus heridas. Mientras tanto, las compañeras capturadas fueron trasladadas hasta el municipio de Puerto Tejada, donde corren peligro de ser judicializadas de manera totalmente arbitraria. Uno de los compañeros heridos se debate entre la vida y la muerte en una clínica de Cali.

Al final de la tarde, la Policía Nacional, por medio del brigadier general Pablo Ruiz, comandante de la región de policía No. 4, sacó un comunicado ambiguo y falaz, con el que pretenden escudarse manipulando la información sobre los hechos para justificar el ataque armado, el asesinato, las capturas arbitrarias y los heridos.

Queremos denunciar ante el país y la comunidad internacional estos graves hechos, señalando algunas conductas de la fuerza pública que son reiteradas desde hace décadas, pero que adquieren un nuevo brío con el apoyo ciego que recibe de este gobierno reaccionario que va de salida.

  1. Denunciamos la sevicia institucional por parte de la fuerza pública en contra de los comuneros indígenas del Cauca. En los últimos 17 años el Ejército, la Policía y el Esmad en particular, han sido responsables de al menos 16 asesinatos de comuneros en contexto de liberación de la madre tierra o de movilización social; 15 de ellos solo en el norte del Cauca. Para nosotros es claro que a la hora de reprimir la protesta social o los ejercicios de reclamación de tierras, la fuerza pública siempre ha disparado a matar.
  1. Esta conducta asesina es consistente con la impunidad de la que gozan los miembros de la fuerza pública, pues son protegidos no solo por un fuero militar, sino que cuentan con el beneplácito de las instituciones estatales colombianas, en donde el crimen de indígenas es una infracción menor, carente de relevancia jurídica. El Estado colombiano está organizado de tal manera que, para los uniformados, acatar la Constitución es una opción y no una obligación.
  1. El gobierno de Iván Duque ha hecho todo lo posible para aumentar esta conducta homicida e impune entre los miembros de la fuerza pública, pues su impulso en el Congreso de la vigente (e inconstitucional) Ley de Seguridad Ciudadana, incentiva a las fuerzas a reprimir con toda la violencia disponible y a violar todos los derechos de los ciudadanos que se encuentren en manifestaciones. Tanta libertad de acción a la fuerza pública es preocupante, pero es todavía más grave que se le otorgue esta libertad en un momento en que se conoce casi cada semana nuevos casos de connivencia entre la Policía y el Ejército con estructuras criminales y narcotraficantes en distintas partes del país.
  1. Denunciamos también la actitud inhumana de los Policías que seguían disparando para impedir el socorro al compañero Luis Tombé, lo que fue determinante para su muerte. Como agravante, denunciamos una actuación deliberada de la Policía de ocultar y eliminar pruebas, lavando el lugar donde mataron a Luis Tombé. Estas acciones tienen importantes consecuencias legales que, con el equipo jurídico local, zonal y regional, se están documentando para su denuncia internacional.
  1. Las comunidades de Çxhab Wala Kiwe nos encontramos reunidas decidiendo sobre las acciones colectivas a adelantar en los próximos días. Por lo pronto, acompañamos a la familia del compañero Luis Tombé, los compañeros heridos y las compañeras capturadas. Exigimos la libertad inmediata de las compañeras y su no persecución judicial. Son momentos de mucho dolor y digna rabia. La justicia parece haberse desvanecido, pero la sangre en las manos uniformadas no se quita.

¡Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra!

Çxhab Wala Kiwe – ACIN

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