No caigamos en la carnada de la guerra y el narcotráfico

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No caigamos en la carnada de la guerra y el narcotráfico

Hoy nuevamente las lágrimas cubren nuestro rostro con tristeza al saber de la partida del compañero Khabu we’sx y Kiwe Thegna GERSAIN YATACUE ESCUE, del territorio ancestral de Toribio. Hecho que sucede una semana después del robo al camión de Kwe’sx arroz, y el atentado con granada de fragmentación a miembros de la guardia, en un claro tratamiento militar, frente a un cuerpo de protección civil como es la guardia indígena.

Las 22 autoridades de Cxhab Wala Kiwe, rechazamos este vil asesinato y reafirmamos nuestra lucha por la defensa de la vida, el territorio, la unidad, la autonomía y la cultura, mediante el proceso legado por nuestros mayores y acompañados por la comunidad, con la orientación de la espiritualidad.

Vemos con preocupación cómo el año 2019 sigue mostrando un panorama difícil en nuestros territorios ancestrales por la persistencia de hechos violentos y de conflictos crónicos de repercusión social y espiritual. Altos índices de homicidio, amenazas, desapariciones,  reclutamiento de jóvenes y menores afectan nuestras comunidades.

Dentro de estas cifras, las afectaciones a nuestro ejercicio de gobierno propio, tanto como a otros sectores sociales son un fenómeno que desde la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC – EP se recrudece. Según datos de Indepaz y Cumbre Agraria en el Cauca se registraron 157 homicidios en contra de líderes sociales y defensores de derechos humanos entre enero de 2016 y Julio de 2019, 33 de ellos dentro de nuestro proceso organizativo.

En ello la desaparición de las FARC-EP como fuerza político militar está acompañada de una recomposición de poderes y de negocios en la zona. Esta transformación comenzó desde 2015 en lo que las FARC-EP llamaron su economía de guerra, la cual teniendo en cuenta el secuestro, se relaciona con la distribución de rentas y seguridad armada del negocio de la cocaína, la marihuana y la minería en los eslabones locales, regionales e internacionales. El mapa de presencia de las FARC EP antes de 2016 y de las zonas de mayor control es también el escenario actual de disputa por las nuevas relaciones de control territorial con todas sus implicaciones, en las que contamos ya 6 grupos armados con presencia en la zona, grupos residuales o emergentes, lo mismo que narcoparamilitares.

Ante estos hechos denunciamos que la respuesta institucional es insuficiente, el asesinato de líderes ha desbordado la capacidad de respuesta del gobierno y las entidades del Estado que deben velar por la vida de los ciudadanos y comunidades, al tiempo que sospechamos que muchos de estos conflictos suceden con complicidad de servidores y fuerza pública, involucrados en negocios ilícitos y situaciones de pago en contraprestación por tolerancia y omisión de acciones de control y de justicia.

En la década de los 80 vivimos un contexto parecido de amenazas, persecuciones, señalamientos judicializaciones, asesinatos y masacres de comuneros y autoridades indígenas, tal situación conllevó a empuñar las armas como una forma de lucha y resistencia en defensa de la vida, el territorio y el reconocimiento de nuestros derechos; sin embargo a partir de la constituyente de 1991 la comunidad ha orientado y mandatado que el mejor camino para consolidar el Wët Wët Fxi’zenxi, está trazado sobre la base de la armonía y el equilibrio.

En ese sentido la historia nos enseñó que empuñar las armas puede traer grandes desarmonías a futuro, por ende nuestra lucha se ha enmarcado en la resistencia social y comunitaria, reafirmada en los mandatos comunitarios, los principios y la plataforma de lucha del CRIC, que conllevaron a la creación del plan minga en resistencia del año 2000, el nacimiento de la guardia indígena en 2001 y el nuevo pacto de control territorial que hemos construido.

Hoy en día la guerra solo beneficia a las elites económicas nacionales y extranjeras en cabeza del gobierno, quienes con sus políticas de exterminio se enriquecen a costa de la sangre derramada del pueblo menos favorecido.

Frente a lo sucedido con nuestro kiwe thegna Gersain Yatacue y el contenido del panfleto (Movimiento Renacer Quintín Lame), como organización indígena expresamos y ratificamos a la opinión pública lo siguiente:

1) La continuidad de nuestro proceso de lucha política, social y comunitaria por la defensa de la vida, el territorio, la unidad, la autonomía y la cultura.

2) Nuestra posición de rechazo frente a las políticas de exterminio de los pueblos, organizaciones y líderes sociales por parte de los gobiernos neoliberales.

3) El mandato que define la no presencia de ningún grupo armado en nuestros territorios.

4) No aceptar ninguna decisión por fuera de las asambleas comunitarias, consejo territorial de autoridades indígenas ancestrales y congresos territoriales, las únicas instancias legítimas donde se orientan y definen las políticas organizativas.

5) El mandato que define que todo Nasa es Kiwe Thegna, en su esencia defensor de la vida y el territorio desde su nacimiento hasta el regreso con la madre tierra.

6) La continuidad del ejercicio de control territorial que desarrollamos las autoridades y comunidades en nuestros territorios, con la socialización y acción operativa del acuerdo conjunto de control territorial firmado el 12 de junio del 2019.

Gersaín Yatacué nos entristece tu partida, pero sabemos que en cuerpo vuelves a la madre tierra y en espíritu acompañas desde los espacios ancestrales, dándonos más fuerza de continuar ese camino. Nos solidarizamos con la familia e invitamos a las comunidades a fortalecer nuestra organización y las estructuras de gobierno propio con el bastón de autoridad, que es la esencia de la fuerza con la cual hemos construido nuestro proceso. No caigamos en la estrategia de las oligarquías nacionales de fortalecer la guerra a través de las armas y el narcotráfico para matarnos entre nosotros.

Invitamos al ministerio público y las organizaciones de derechos humanos de nivel nacional e internacional a visibilizar nuestro proceso de lucha organizativa, política y social pacífica, así como estar atentos frente al plan de exterminio en contra de nuestro pueblo nasa del norte del cauca y demás sectores sociales de Colombia.

Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra.

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