Las Mujeres Unidas Sembramos el Camino de la Paz. ¡Mujeres Caucanas movilizadas este 25 de noviembre!

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Juntas, alegres, rebeldes y con la fuerza de nuestras ancestras tejemos los hilos de nuestra historia, resistencia y autonomía: ¡Este 25 de noviembre nos tomamos las calles para defender la paz, nuestros derechos y territorios libres de violencias!”

 

Hoy no es un 25 de noviembre como cualquier otro, hoy es un 25 en el que 2000 mujeres del norte del Cauca negras, indígenas, campesinas, urbanas y LBTI decidimos salir de nuestras casas, de nuestros territorios, para caminar las calles y gritar: ¡Ni una menos! Nosotras somos el grito de las que ya no tienen voz, somos Dayra Ximena Popó, Yesica Carabali, Leidy Vanessa Casso Gómez, Diana Alejandra Orejuela Barona, Benicia Tobar González, Sara Inés Ararat, Aura María Aponza, Rubiela González Marroquin, Luz Amparo Peña, María Esaneth Loboa Mera, Carolina Díaz, Celmira Chilhueso, Luz Marina Arcila, Rosa Elena Toconas, Ninfa Mosquera, Mariana Mestizo, Ana Julia Yatacue, Florinda Yunda, María Jesús Guetio y muchas más, hoy sus historias nos acompañan en esta gran movilización.

Somos las mujeres tejedoras, hilanderas, las artistas, las artesanas de luchas, de esperanzas, de resistencias y de autonomías. También somos las mujeres asesinadas, amenazadas y perseguidas por el machismo, por el terrorismo de estado, por la guerra y a veces por sus propias parejas y exparejas. Hoy hablamos por las mujeres discriminadas por un racismo histórico que nos ha hecho creer que no somos iguales, por las mujeres violadas, violentadas, agredidas y las sobrevivientes de la guerra. Nosotras somos ellas, ellas son nosotras.

En este 25 de noviembre, salimos a las calles para reivindicar nuestro derecho a protestar:

Nuestra protesta es por el asesinato de por lo menos 455 líderes y lideresas entre 2016 y 2018, por la impunidad de sus crímenes y por la desprotección de quienes levantan la voz para defender los derechos humanos de todos y de todas.

Nuestra protesta es contra un estado que amenaza la autonomía de los pueblos indígenas, negros y afrocolombianos restringiendo el derecho constitucional a la Consulta Previa, Libre e informada y limitando el mecanismo de las Consultas Populares para que los pueblos y las autoridades locales no puedan decidir sobre la explotación minera en sus territorios.

Nuestra protesta es contra la deficiente implementación de los acuerdos de paz firmados en La Habana, la falta de voluntad política del gobierno para cumplir lo pactado y por el estancamiento de la Mesa de Negociaciones entre el gobierno y el ELN. Sentimos que la

posibilidad de una paz completa con la participación de las mujeres nos está siendo arrebatada.

Nuestra protesta es contra la militarización de los territorios, contra los actores armados que continúan agrediendo a las comunidades, afectando los sitios sagrados y generando desarmonía.Nuestra protesta es contra la estigmatización de la protesta social, el uso desmedido de la fuerza por parte del ESMAD. Nuestra protesta es por Tulia y por Sara y por todas las mujeres encarceladas injustamente.

Nuestra protesta es contra el aumento del IVA, la reforma tributaria, las leyes de financiamiento que van en contra de los y las pobres afectando la economía de las mujeres, nuestras familias y comunidades.

Nuestra protesta es contra los medios de comunicación masivos al servicio de sectores políticos y económicos que mienten, que publican la información al acomodo de sus intereses y generan noticias falsas.

Nuestra protesta es contra las políticas públicas de género que se hacen a nuestras espaldas, sin nuestra participación, en contra de nuestros derechos, sin reconocer la diversidad y la experiencia de las mujeres y sus organizaciones para construirlas.

Nuestra protesta es por una justicia que revictimiza a las mujeres, que no atiende, que no tiene recursos, que no nos protege, que nos llama a la conciliación para evitar sancionar al victimario y que culpa a las mujeres por su forma de vestir, por caminar en la noche y por decidir sobre su cuerpo.

Nuestra protesta es contra un gobierno que no se sienta a negociar con los y las estudiantes, con los trabajadores y trabajadoras y con los movimientos sociales, que prefiere desfinanciar la educación pública y apoyar la carrera armamentista en un país que intenta salir de la guerra.

Nuestra protesta es contra las violencias económicas contra las mujeres que se expresan en escasas oportunidades para la generación de ingresos, el acceso a empleos dignos y a salarios justos.

Nuestra protesta es contra un modelo económico que se lucra con los bienes preciados de la tierra: el agua, los minerales y el petróleo. Que invade nuestros territorios con agroquímicos, que contamina las fuentes de agua, que prefiere extraer los minerales y expandir los monocultivos de caña en vez de sembrar alimentos.

Nuestra protesta es contra un modelo social que convierte nuestros cuerpos en mercancía, que limita la belleza y nos condena a unos estereotipos que niegan lo diversas que somos las mujeres.

Todos estos motivos nos indignan y al mismo tiempo nos impulsan a seguir insistiendo en que otro mundo es posible con todas y con todos, por eso hoy también queremos expresar nuestras propuestas:

Nuestra propuesta es por una educación pública y comunitaria, sin sexismo, sin discriminación, que reconozca la diversidad y que sirva para pensar y transformar las desigualdades de este país.

Nuestra propuesta es que el arte, la música, las danzas, las artesanías nos inspiren la vida, nos inspiren las luchas, nos apoyen en la construcción de una vida más tranquila, más armónica. Que el trabajo de las y los artistas sea reconocido y justamente valorado.

Nuestra propuesta es porque cese el acoso, cese la violencia y construyamos relaciones más equitativas en la cama, en la casa, en las organizaciones sociales, en las universidades, en las instituciones y en los territorios.

Nuestra propuesta es que se reconozca nuestro derecho a la participación política, a la equidad y a la paridad. !Por que las mujeres cuentan vamos 50 y 50!.

Nuestra propuesta es que sea reconocido nuestro derecho a una vida libre de violencias. Que las instituciones, las autoridades étnicas, las y los funcionarios públicos, cumplan con sus deberes y obligaciones para prevenir, atender y hacer seguimiento a las violencias hacia nosotras, nuestros cuerpos y nuestros territorios.

Nuestra propuesta es que paren los feminicidios contra mujeres y LGTBI, nuestros cuerpos no son campos de batalla. No se puede seguir asesinando y cegando las vidas de las mujeres.

Nuestra propuesta es y seguirá siendo que la tierra no se vende, que se libera y se defiende. Por eso todas las formas de organización de las mujeres, de nuestras comunidades y nuestros gobiernos propios son nuestra apuesta política para caminar la autonomía y proteger la vida.

Nostras seguimos caminando la palabra, diciendo juntas de nuevo: Ni Una Menos! Y con la voz de todos y todas ustedes gritamos: Por nuestras mujeres: El Pueblo no se rinde ¡Carajo!

Villa Rica, Cauca

25 de noviembre de 2018

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