Hoy hace cuatro años, que dormimos en tierra liberada

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Obedeciendo los mandatos de las asambleas del plan de vida “Çhxa Çhxa Wala” fuerza grande, donde se había orientado bajar al plan y liberar las tierras ancestrales invadidas por el monocultivo de la caña; el 14 de diciembre del año 2014, guardias indígenas y comuneros del territorio de Corinto, entraron a las haciendas azucareras de Miraflores, García abajo y García arriba.

Ya llevábamos 15 días reunidos en los rastrojos, en la parte alta de las haciendas y el 14 de diciembre en horas de la mañana, fortalecidos con los primeros rayos del sol nos entramos; estas tierras parecían una selva de caña no se veían los caminos, muchos compañeros tenían la cara, los brazos y las piernas hinchadas por las picaduras de zancudos”.

Cuenta un liberador.

La guía espiritual oriento cada paso, cada acción, cada tiempo. La luna mayora en todo su esplendor, iluminó las primeras noches en medio de los cañaduzales, era diciembre una época de fiestas y celebración, por eso en la primera entrada solo se decidieron treinta y cuando pasaron las fiestas llegaron muchos más. Desde todas las veredas bajaron hombres, mujeres, jóvenes, mayores, niños y niñas, los cañaduzales se llenaron de cambuches de colores, de música y alegría. En enero y febrero empezaron las mingas de corte de caña y siembra de maíz, frijol, yuca, arracacha, malanga, plátano y zapallo.

En cuatro años, los liberadores y liberadoras han vivido una infinidad de batallas, ya han perdido la cuenta, el esmad, el ejército, la policía y los ejércitos privados de los ingenios han dejado más de 100 heridos y han asesinado a cuatro liberadores en Corinto, esto ha generado miedo, zozobra y algunos se han ido, pues las agresiones y las amenazas no paran. Aunque en cada arremetida los trabajadores de los ingenios, con tractores arrazan los cultivos, incendian los cambuches y la ropa, destruyen los utensilios y se roban los animales; los liberadores no han desfallecido, cada que los ejércitos destruyen vuelven a levantar los ranchos y a cultivar, crían gallinas, tienen vacas y se alimentan de lo que siembran.

La liberación de la Madre tierra, es la lucha por la reivindicación de un derecho ancestral de los pueblos, el derecho a la tierra. La liberación no parará dicen los liberadores.

“Somos conscientes de que no es fácil, aquí estamos arriesgando la vida, pues nos enfrentamos a un magnate a un millonario que financia a los ejércitos del estado y a los privados. Invito a las demás comunidades a que vuelvan, que bajen con sus familias a posicionarse en estas nuestras tierras, es el momento de regresar de seguir, ya el camino está avanzado. Aquí ya hay vida, ya no hay caña, nuestro propósito es la tierra, nuestro sueño la tierra libre”. 

Audio liberador Corinto. Cuatro años de resistencia.

Fuente: CRIC-Colombia.org

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