Hilando resistencia tras los pasos de la Gaitana

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Hilando resistencia tras los pasos de la Gaitana

En estos contextos donde el anhelo de paz territorial se ve ampliamente amenazado por un modelo político económico que se ensaña contra nuestros cuerpos y comunidades porque nos resistimos a su mal llamado desarrollo, a su sed de acumulación, a sus medios represivos, a su olvido estructural; las indígenas nos juntamos desde el reconocimiento de nuestras diferencias y semejanzas, como respuesta a un momento histórico que demanda fuerza y unión popular. Por eso, retomamos los pasos de la Cacica Gaitana para caminar el territorio y hacer visible nuestras demandas, propuestas y sentires.

Somos la respuesta de una lucha histórica y permanente por la defensa de nuestros territorios y la vida digna para nosotras y nuestras familias. No será la primera vez que llenamos las calles con gritos y tamboras. El pasado 8 de marzo, día internacional por los derechos de las mujeres, demostramos nuestra resistencia, hoy lo hacemos nuevamente estando a un mes del primer año de gobierno de Iván Duque, sabemos y ratificamos que sus políticas representan una amenaza directa para nosotras y todos los sectores populares que resisten al capitalismo, el patriarcado y el colonialismo. Sus intenciones de fragmentar más el país desde el sometimiento de los grandes capitales, la militarización del territorio y la estigmatización de nuestros procesos, se reflejan en su nefasto Plan de Desarrollo que fue aprobado a pesar de los cientos de críticas por la profundización del modelo extractivo y neoliberal, porque asigna mayor presupuesto militar y desconoce el proceso de implementación de paz como política de estado.

El pueblo colombiano se ve sometido a la planeación de una Colombia que se olvida de sus sectores populares, los mismos que cuidan sus paramos, defienden los ríos y siembran el alimento que se consume en las ciudades. Impuestos, alzas, privatización y reducción son los pilares de este Plan que se contradice plenamente con su política de campaña, donde nos habló de legalidad, emprendimiento y equidad. Nosotras les preguntamos: ¿De cual emprendimiento hablamos en un país en donde no hay garantías mínimas para el inicio y sostenimiento de economías populares, si se han puesto por encima a las grandes empresas?, ¿es posible hablar de equidad en un gobierno que más allá de contar con un gabinete paritario y una vicepresidenta, no reconoce ni se compromete con las históricas apuestas de las mujeres?, ¿qué legalidad pretende si en su cúpula militar hay hombres investigados por delitos de lesa humanidad como lo demuestran organizaciones internacionales?, ¿la misma legalidad a la que apelan tantos funcionarios públicos del gobierno investigados por graves hechos de corrupción?, ¿legalidad amenazando a la JEP por temor a reconocer responsabilidades?

Lo que se enseña en las cartillas de historia, parece no haberse superado. El país sigue repartiéndose y sus gobernantes entregando licencias para facilitarle este trabajo a las multinacionales. El pasado 13 de febrero la Corte Constitucional elimino las consultas populares que permitían a los pueblos decidir sobre sus suelos ante el arribo de proyectos mineros, turísticos y de otro tipo. Acabaron con nuestro derecho a la autodeterminación.

Todas estas situaciones nos llevan a movilizarnos y manifestarnos en rechazo a las políticas de gobierno actual y de un sistema que estructuralmente nos segrega, anula, desconoce, discrimina y violenta. Así que mientras sigan poniendo precio a nuestras vidas en panfletos y llamadas, nosotras seguiremos en pie. Mientras el gobierno este al servicio del capital, nosotras seguiremos en pie. Mientras nos sigan asesinando por el solo hecho de ser mujeres, seguiremos en pie. Seguiremos avanzando con la contundencia de la palabra, con la valentía de nuestros cuerpos y la fuerza que nos dejaron nuestras cacicas y ancestras.

Hoy, las mujeres indígenas no olvidamos el costo de defender derechos, por eso caminamos tras los pasos de nuestra Gaitana, porque como ella seguimos poniendo el cuerpo, el espíritu y el corazón a la lucha. Por ella, por las que estamos y las que vienen, alzamos nuestras voces para recordar, denunciar y exigir que:

  • No olvidamos a las mujeres que en 1857 se volcaron a las calles para exigir condiciones laborales dignas. Al igual que ellas, hoy nosotras todavía enfrentamos un capital que niega a nuestras hijas un salario digno cuando migran a las ciudades para trabajar en casas de familia, un patriarcado que se agudiza por cuestiones de etnia y de clase para acosar, subordinar y violentar.
  • La defensa del territorio y la dignidad para nuestro pueblo no puede seguir costándonos la vida. Por eso rechazamos la estigmatización de nuestro proceso organizativo y el asesinato de nuestros lideres y lideresas. No queremos mas sangre derramada en estas tierras, no queremos seguir siendo asesinadas por defender lo que nos pertenece, no queremos llorar más vidas.
  • Nuestros caminos no pueden seguir como ruta para el desarrollo de economías ilícitas y el despliegue de actores armados. Exigimos la inmediata desmilitarización del territorio y el reconocimiento de nuestra guardia indígena como defensora como milenaria de la vida.
  • Como mujeres hemos caminado con valentía junto a nuestros compañeros, por la liberación de nuestra Madre Tierra, la denuncia y el rechazo de grupos armados en el territorio y la defensa de nuestros derechos como pueblo. Por ello continuamos exigiendo que la armonía y el equilibrio se refleje en nuestras relaciones y organización.
  • Nos duelen los feminicidios, la violencia física y sexual, así como todas las manifestaciones de violencia que se ensañan contra nuestros cuerpos de mujeres. Exigimos el derecho a una vida libre de violencias, donde todas podamos caminar y existir en plena libertad.
  • Estamos comprometidas con nuestra organización y caminaremos los territorios para denunciar, resistir y construir el Cauca y la Colombia que soñamos.

En esta gran movilización, evocamos la valentía de la Gaitana y las palabras que nuestra mayora Ana Tulia Zapata, quien nos recuerda que “Las mujeres siempre hemos estado en la historia del proceso” Así que, para construir juntas, invitamos a todas las mujeres de la Cxhab Wala Kiwe. En unión sostendremos el proceso, resistiremos al contexto y dejaremos que nuestro corazón se alegre con la certeza de estar haciendo bien las cosas, de combatir con la palabra que se hace viva al caminar.

Hoy, una vez mas llenaremos las calles celebrando nuestra lucha, denunciando los derechos negados y recordando a quienes, en su defensa, entregaron su vida. Hoy seremos cientos y no conformes seguiremos en las vías cada que nos quebranten o intenten imponer sus lógicas capitalistas y colonialistas sobre nuestra autonomía.

¡Mujeres unidas en resistencia por la defensa de la vida, el territorio, la paz y la armonía!

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