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Pueblo Nasa erradicó 200 mil matas de coca como ejercicio de autonomía y control territorial

Pueblo Nasa erradicó 200 mil matas de coca como ejercicio de autonomía y control territorial

La comunidad del Pueblo Nasa del municipio de Jambaló, Cauca, decidió erradicar 120 hectáreas de coca sin daño alguno a la Madre Tierra. Un niño con bastón de mando, de actitud sencilla, líder estudiantil de la Institución Educativa Chimicueto (Inech), tomó la palabra e informó a sus...

¿Hasta cuándo, hasta cuándo?

¿Hasta cuándo, hasta cuándo?

De nuevo, nuestra Comunidad de Paz, eleva un clamor ante el país y el mundo, colocando en constancia una ves mas los hechos de horror que evidencian una continua búsqueda de aniquilamiento contra nuestro proyecto de vida de Comunidad de Paz, los hechos son;

Dignidad Cafetera hace un llamado para revisar el programa de Protección de Ingreso Cafetero (PIC)

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Durante el pasado fin de semana, en pueblos y corregimientos de las zonas cafeteras del país, los productores vendieron su producto, a $63 mil pesos la arroba, tipo federación y, de ahí hacia abajo -hasta $54 mil- cuando lo entregaron verde. Estos precios de venta no alcanzan a recoger, en...

  • Pueblo Nasa erradicó 200 mil matas de coca como ejercicio de autonomía y control territorial

    Pueblo Nasa erradicó 200 mil matas de coca como ejercicio de autonomía y control territorial

    Lunes, 27 Julio 2015 10:35
  • ¿Hasta cuándo, hasta cuándo?

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    Martes, 28 Julio 2015 09:47
  • Dignidad Cafetera hace un llamado para revisar el programa de Protección de Ingreso Cafetero (PIC)

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    Martes, 28 Julio 2015 13:32

Nuestra Palabra

Madres de Soacha: Tejiendo la dignidad desde su Dignidad

Apenas empieza este tejido. El 2 de Julio de 2015 se realizó este Encuentro vía Skype de la iniciativa Pueblos en Camino. El primero de una serie que le da la palabra a Madres y Familiares de víctimas de terror sistemático en diversos lugares. Este primer encuentro se enfoca en torno de los “Falsos Positivos” y las Madres de Soacha. Según lo señala recientemente el Director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, “Los falsos positivos fueron procedimientos atroces y generalizados”.

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    Documental Mushaisha, una pesadilla wayúu

Nuestra Palabra Kueta Susuza

Contexto Colombiano

  • “A nosotros nos desplazó el Gobierno Colombiano" (Las Juntas, radiografía del despojo)

    José Ángel Ávila Ramos ()Fotografía: Juan Guillermo Osorio)

    Siento que el corazón se me va a salir del pecho, son las palabras que pronuncia José Ángel Ávila Ramos, una llamada palidece su rostro después de seis años de resistencia el momento que tanto había temido estaba ocurriendo y él no se encuentra allí para impedirlo.

     
  • Presentación del informe 2014 Red Italiana de Solidaridad, Colombia Vive! Frete de violaciones de los derechos humanos

    La Red Italiana de Solidaridad, Colombia Vive! presenta el informe del registro de violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario denunciadas por las comunidades que acompaña en el 2014. Dicho informe se basa en las denuncias recibidas directamente por la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, de la Comisión Intereclesial Justicia y Paz y por la ACIN. En cuanto a las denuncias registradas provenientes de Jusiticia y Paz  es importante resaltar que hemos registrado las correspondientes a los casos de Jiguamiandó, Curvaradó, Cacarica en lo que se refiere a comunidades e, igualmente, hemos registrado agresiones y violaciones a los mismos acompañantes y defensores de derechos humanos de dicha organización.

     
  • Comunidad de Paz San José de Apartadó, derecho de Petición Nro 16 al Presidente Santos

    … No obstante tan arraigada indiferencia e indolencia que deslegitiman la letra y el espíritu de la Constitución, convirtiéndolos en fachadas ficticias, continúo dejando constancia en su despacho de los horrores vividos, que en nada reflejan un Estado de Derecho, pero que al menos la posteridad podrá juzgar a la luz de lo que se había proclamado como “ley”… ”

     

Vivencias Globales

  • La guerra interminable: 15 años de lucha por el agua en Bolivia

    Derramaron sangre para no quedarse sin agua. Era el año 2000 y los ciudadanos de Cochabamba se pusieron en pie de guerra contra la privatización de sus escasos recursos hídricos. Hoy, 15 años después, la lucha diaria por el acceso al agua continúa en la cuarta ciudad más grande de Bolivia.

     
  • Ecuador: Acciones de protesta contra la minería en Quito

    Acciones de protesta...
    Encadenamiento en la embajada China en Quito. 14 de julio de 2015
     
    Dos importantes acciones de protesta contra la minería se realizaron en Quito el martes 14 de julio. Una delegación del Frente de Mujeres Defensoras de las Pachamama y de las Guardianas de la Amazonía participaron junto con otras organizaciones agrupadas en el Bloque Proletario.
     
  • La carta de un preso político: Rigoberto Juárez

    Abajo se se presenta la carta de un preso político en Guatemala. Su caso es uno de varios, en donde líderes comunitarios y vecinales que al defender sus derechos frente a grandes empresas y el gobierno, han sido apresados. En el caso de Rigoberto Juárez, fue llevado a prisión el 24 de marzo de este año, luego de plantearse la necesidad de competir electoralmente para disputar el gobierno local a los alcaldes que favorecen a las multinacionales. Pero sobre todo, fue llevado a prisión por su trayectoria política defendiendo su territorio y los bienes naturales contra el proyecto Hidro San Luis (de los Leal del Ingenio Magdalena, en Santa Eulalia, y los proyectos hidroeléctricos Pojom I y II (de una serie de empresas en donde se repite el hermano del difunto Rodrigo Rosenberg Marzano, Carlos Rodas Marzano). Todos en el departamento de Huehuetenango.

     

Comunicados

Cauca: Matan las semillas que alimentan la vida del pueblo y defienden los monocultivos de caña para darles de comer a las máquinas

LIBERACIÓN DE LA MADRE TIERRA, EN EL TERRITORIO INDÍGENA ANCESTRAL DE CORINTO 

COMUNICADO A LA OPINION PUBLICA. Contexto de la liberación de la madre tierra
Después del despojo por de sus tierras planas en la conquista y la colonia, quienes permanecieron por más de un siglo usufructuando en la llanura del río Cauca, los indígenas en las faldas de las montañas de la cordillera central, poniendo en riesgo la fragilidad ambiental; 
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Comunicado a la opinión pública nacional e internacional : Rechazo por el feminicidio, tortura y violación de Noemí
Las mujeres de la Çxhab Wala Kiwe “Territorio del Gran Pueblo” ACIN, en solidaridad con la familia, amigos y allegados de nuestra hermana indígena Ana Nohemí Corpus Mestizo expresamos nuestra voz de tristeza y rechazo por el feminicidio, tortura y violación de Noemí como también las violencias que padecen nuestras mujeres indígenas, pues día a día somos víctimas de sistemáticas discriminaciones y violencias que evidencian la grave situación que enfrentamos como mujeres al ser víctimas tanto de la violencia social como política al interior de nuestros territorios.
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Documentos

Los convites rechazan la fumigación aérea contra el Consejo Comunitario de Manuncia - López de Micay (Costa Pacífica de Cauca)
El 23 de julio de 2015 avionetas escoltadas por helicópteros militares, soltaron una cantidad sorprendente de veneno en zonas cultivables del Consejo Comunitario de Mamuncia en el municipio de López de Micay – costa pacífica de Cauca.
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Asesinado joven como falso positivo en Iscuande (Nariño), un feminicidio, y 2 muertes en Guapi (Cauca)- Costa Pacífica del Sur de Colombia
1). LA FUERZA PÚBLICA ASESINA A JOVEN EN ISCUANDÉ - NARIÑO
 
El 18 de julio de 2015 en el municipio de Iscuandé (costa pacífica de Nariño), fue asesinado al parecer por la fuerza pública DANILO OBANDO, joven de 24 años de este municipio, padre de un niño de 4 años y con un bebe en el vientre de su esposa.
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ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Argentina: Cacerolas bastardas (notas de coyuntura)

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"Lo aseveró la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra mágica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversión productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, “crecimiento” y que los críticos..."
 
Las cacerolas marcan los tiempos
 
No es sencillo de reconocer para la elite dirigente y sus numerosos militantes/adherentes: las cacerolas y las movilizaciones vuelven a marcar los tiempos. Queda en evidencia hasta qué punto la dinámica política en nuestro país (sobre todo en esta última década) tiene en la movilización callejera su fuerza. Es erróneo simplificar el cacerolazo del 13 de septiembre como si viniese de arriba (si bien es cierto que las grandes corporaciones prestaron logística simbólica-política, no orquestaron la movilización). Valorar el fenómeno nos exige reconstruir su contexto.
 
La impugnación de las cacerolas al gobierno coexiste con el fuerte respaldo del que sigue gozando el kirchnerismo, consolidado en base a una sucesión de políticas exitosas y a una eficaz maquinaria enunciativa. La oposición se muestra –por el momento- incapaz de ofrecer un horizonte estratégico y programático alternativo al movimiento de las cacerolas.
 
¿Qué significa, entonces, “marcar los tiempos”? El kirchnerismo es, luego del huracán destituyente de 2001, la única fuerza política capaz de re-inventar una y otra vez formas eficaces de gobierno de lo social. Solo que esta vez  se encontró frente a una plaza ajena que le cuestionó abiertamente y sin eufemismos la gestión de la crisis: las restricciones al cambio de moneda extranjera, el aumento de la presión impositiva, la política de medios de comunicación, la tentativa de relección, la política de planes sociales del gobierno, etc.
 
2001
 
Con los años se fue haciendo unánime el reconocimiento de cómo “la crisis de 2001” reorganizó (incluso de modo irreversible) la sensibilidad política. De ahí que, a lo largo de esta década, el 2001 no haya dejado de repetirse bajo mil máscaras. Se sigue soslayando (mistificando), sin embargo, lo que esa “crisis” arrojó como novedad: la irrupción intempestiva de lo que muchos teóricos han llamado (de un modo nunca lo suficientemente claro) las “luchas biopolíticas”.
 
¿Qué significa esto? Que el gobierno de lo social asume como problema central –de modo claro y directo– la gestión de la vida misma de la población (de las mayorías, de la fuerza de trabajo, etc.). Y que debe hacerlo desde el piso emplazado por el ciclo de luchas sociales que, desde mediados de los 90, confrontaron al neoliberalismo (ese modo, precisamente, más próximo al despojo de las vidas) con un conjunto de imágenes, movimientos, prácticas y enunciados que condicionaron la emergencia del kirchnerismo (como parte de los llamados gobiernos progresistas de la región). Desde entonces, la soberanía alimentaria y el problema de la representación/participación política; el uso de los recursos naturales y de la inteligencia colectiva, de las formas de vida, de trabajo y de ocio no han dejado de ser cuestiones de intensa disputa.
 
Esta situación se torna más clara desde el arribo, en 2003, de Néstor Kirchner al gobierno. Desde entonces, la polarización política se sustenta sobre dos interpretaciones contrapuestas: quienes entienden este gobierno de lo social como un modo de perfeccionamiento del neoliberalismo bajo nuevas condiciones y quienes, en cambio, asumen este hacerse cargo de la vida del pueblo como un cambio de fondo, un tránsito que niega y supera al neoliberalismo. Ambas perspectivas deben lidiar con un mismo desafío: ¿cómo evitar la autonomización de las resistencias biopolíticas?
 
De ahí que gobernar exija innovar en las formas de leer y de capturar la producción que surge de diferentes dinámicas sociales. Y esto a través de dispositivos de escucha, de contención y respuesta –siempre contingentes, siempre precarios–, que, no obstante, producen una escena política novedosa en términos de lenguaje, de articulaciones institucionales y de las formas de interpelación social.
 
Las paradojas del kirchnerismo se encuentran, de este modo, mucho menos en la siempre invocada mitología del viejo peronismo y mucho más en las modalidades propias de gobierno que trabaja bajo los efectos de una movilidad social a la que, en el mismo gesto, convoca y subordina para soldar un tipo de capitalismo inclusivo y de corte neodesarrollista.
 
Al mismo tiempo, 2001 ya no existe y está por todos lados.
 
El misterioso 54
 
Los números arrastran misterios. El 54% de los votos a favor de Cristina Kirchner obtenidos en la elección presidencial de octubre de 2011 posee significados diversos, la mayoría de los cuales sólo pueden comprenderse con el paso del tiempo y con el despliegue de los procesos que cruzan, determinan y explican –al menos parcialmente– nuestro presente. Destaquemos algunas claves.
 
La primera es evidente: luego de la crisis desatada por el conflicto sobre las retenciones “al campo” (2008) y la derrota en las elecciones parlamentarias (2009), el kirchnerismo se reinventa a partir de iniciativas capaces de construir nuevas y visibles mayorías: el Fútbol para todos, la estatización de las AFJP (antecedente de la reciente estatización de YPF), las leyes de Medios y de Matrimonio Igualitario y la Asignación Universal por Hijo.
 
Una segunda clave es el fenómeno político de convocatoria a los jóvenes tras la muerte de Néstor Kirchner. Aunque se la rodea –de parte de propios y ajenos– de significados insondables, lo cierto es que la desaparición física del ex presidente soldó en torno a la figura de Cristina Fernández de Kirchner una serie de significaciones, de sentidos, de afectos, producidos a lo largo de una década entera. Desde entonces, CFK no es una política más.
 
La tercera clave tiene que ver con la contundente decisión de apostar al mercado interno. Lo aseveró la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra mágica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversión productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, “crecimiento” y que los críticos, por derecha, consideran una modalidad perversa del desarrollo planificado. La doctrina oficial se dice en una ecuación sencilla: cuando el capital invierte en la producción crea trabajo; cuando hay consumo, hay democracia¨.[1] La democracia afianzada sobre la ampliación del consumo es la lección aprendida post-2001 para garantizar la estabilidad de un sistema político y conjurar la amenaza destituyente.
 
No obstante, esta apuesta al “consumo” merece varias consideraciones. Una primera es que el consumo depende de una cierta relación con un mercado mundial en acelerada trasformación. El pasaje de una modalidad unilateral a otra multilateral (lo que se conoce como proceso de emergencia y consolidación del bloque BRIC) permitió a países como el nuestro una exitosa inserción global, sobre todo a partir de exportaciones de base extractivo-agropecuaria. La economía industrial ligada al esquema del biodisel y la soja, junto a la exportación de minerales y el posible cambio en la ecuación energética, constituyen un rasgo central del entramado del aumento de consumo.
 
De este modo –y tomemos la que sigue como una cuarta clave– en el 54% se juntan al menos tres procesos estructurales de la Argentina actual: (a) retórica oficial basada en los derechos humanos y sociales; (b) articulación entre exportación y consumo interno y (c) ensamble entre soberanía y desarrollo. Es sobre ese marco que CKF suele diagnosticar que la Argentina del futuro crecerá en torno a tres grandes aportes: alimentos, energía y conocimiento. No es fácil discutir este programa. De hecho, ningún partido político argentino lo hace de modo serio. El 54% es también la invención y delimitación de un espacio político al que podemos denominar ultracentro, apoyado en una articulación de las estructuras del viejo peronismo (sindicatos, intendencias, gobernaciones) y sectores progresistas (intelectuales, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales).
 
Finalmente, quinta y última clave, en ese 54% hubo un mensaje para la llamada “oposición política”. Votar al oficialismo (FpV) fue un modo de castigar la mediocridad opositora por parte de un segmento del electorado que no tiene mayores compromisos con la política kirchnerista.
 
Acerca de la estupidez política
 
La estupidez es la autocomplacencia en el pensamiento, también en política. Pero, esta vez, la más visible es la estupidez cacerolera. No se trata, como dicen los intelectuales de izquierda, de un problema sociológico de las clases medias, ni de su escasa predisposición a embarrarse, ni siquiera de su congénito racismo. Se trata, más bien, de un modo de ser político –no exclusivo de las clases medias– que se organiza a partir de una premisa incuestionable: la constitución de una individualidad que irrumpe en la esfera pública animada en su estética y en sus lenguajes por el implícito de la propiedad privada.
 
En este marco, pareciera que uno de los motores principales de la movilización es el temor a que un tipo de inserción “con inclusión social” en un mercado mundial en crisis conduzca a poner en cuestión la propiedad privada. Lo que no es sino una lectura maniquea de las estatizaciones y demás políticas oficiales. De allí emergen afirmaciones –desacertadas y efectistas– del tipo “vivimos en una dictadura” (juicio “sustentado” en la proliferación de cadenas nacionales, en el laberíntico procedimiento para la obtención de dólares, en las ambiciones reelectoralistas; es decir, en la “chavización estatista” del país). Este tipo de afirmaciones evidencian la pobreza de las nociones de libertad, de seguridad, de democracia circulantes por esos espacios [2] y la absoluta ceguera respecto del papel neural del estado en el aseguramiento de los procesos de mercado.
 
En síntesis, es este “secretito” –la propiedad privada – el que subyace, de modo estúpido, a los reclamos y que permite una constitución subjetiva que va mucho más allá de la genéticamente anémica noción de clase media.
 
Hay otra estupidez en juego, una propiamente kirchnerista. Ya no se trata de esa movilización de naturaleza reaccionaria cuyo sentido primero es la defensa de la propiedad privada, sino la que surge de la ultraconcentración de la decisión política.
 
La idea de que la concentración de la decisión por parte de un grupo o persona que conduce un proceso político puede desencadenar una democratización mayor resulta del todo inconsistente. De este modo, la vuelta de la política que el oficialismo dice encarnar aparece, ante todo, como la operación de reponer un tipo de jerarquía, de mando y de demarcación entre los que deciden y aquellos a quienes se les comunican las decisiones –y en última instancia, bancan— la política. La política se reduce así a un fenómeno de comunicación (explicación y justificación), en lugar de ser el proceso de ampliación de las decisiones. El corolario de esta modalidad decisoria es una infantilización de las estructuras políticas militantes que redunda, por un lado, en una negación de la implicación entre estado, corporaciones y mercado y, por otro, en un bloqueo para la invención de procesos verdaderamente constituyentes.
 
Finalmente, “nuestra” propia estupidez: cierta complacencia con una fenomenología de la multitud (organización en red, autoconvocatorias relativamente espontáneas, ocupación callejera de los “muchos”, etc.) que desestima el carácter reaccionario que pueden adoptar estos procesos. Por este motivo, la analogía formal de estos fenómenos (cacerolazos recientes) con otras manifestaciones de la crisis global (“primavera árabe”, Occupy Wall Street, 15-M) no supone, de ningún modo, un contenido político equiparable.
 
Si Paolo Virno nos enseñó a pensar la “ambivalencia de la multitud” a partir del “tono afectivo” del territorio metropolitano (lo que explica la analogía formal), Toni Negri –desde hace décadas– insiste en ubicar en el corazón de la multitud el proceso real de constitución del “común” que la caracteriza (lo que explica la diferencia radical de contenido).[3]
 
Lo que vimos constituirse como contenido político en los últimos cacerolazos es un frente reaccionario que pone a la propiedad privada como base de constitución de toda subjetividad. En este sentido, la propiedad privada se vuelve condición transcendental o a priori de toda racionalidad pública. Nuestro problema, como eje de la politización que nos interesa, es exactamente el contrario: una política que toma como punto de partida y programa a crear las dinámicas de los movimientos que tienden a disolver el paradigma soberanista del poder, inventando nuevos modos de coordinación de la vida en común. Una producción de lo común, de la cooperación colectiva, que exige la invención de estructuras de decisión cada vez más amplias.
 
Escenarios
 
Bajo estas condiciones, los cacerolazos tensionan tres niveles de la coyuntura política: el modo de gobernar la crisis, la discusión sobre la “salida del neoliberalismo” (entendida como pasaje de un poder absoluto de los mercados a un paradigma de tipo “estatista”) y la posibilidad de armado de un frente anti-releccionista que aspira a bloquear la iniciativa oficial.
 
El virtual enhebrado de una “oposición arcoíris” (los blancos racistas de las cacerolas y los negros representados por la conducción de la CGT de Moyano) tiene consecuencias en varios niveles: por un lado, desplaza hacia la superestructura política –y a la pantalla de los grandes medios–  una extensa conflictividad entre modos de vida; por otro, tiende a promover candidaturas presidenciales capaces de “aterrizar” los componentes más irritativos de la fase política abierta a partir del 2001 y, finalmente, tiende a proponer una estrategia de boicot, en el tiempo, a la iniciativa política oficial (elecciones 2013/2015).
 
Al trenzar de este modo las dinámicas colectivas (relección vs. anti-relección; oficialismo vs. oposición), lo que se anula es la vía democrática en torno a la ampliación de las estructuras de decisión. A lo que no podemos más que contraponerle, una y otra vez, la necesidad de invención de nuevas formas de articular la decisión política en el nivel en el que se crean y arraigan los modos de vida.
 
Colectivo Situaciones
Buenos Aires, 21 de septiembre de 2012
 
[1] No hay más que recordar la publicidad clandestina del Frente para la Victoria unos días antes de las elecciones (“No seas rata, Rodolfo”) para comprender la variedad de la composición del 54%.
 
[2] No deja de ser curioso es que este mamarracho se presente bajo la forma de una verdadera fiesta de la clase media; “sujeto histórico” que, vaya uno a saber por qué motivos, acostumbra a presentarse como garantía de la democracia, de la honestidad y de la transparencia. “La que ya se está yendo de la plaza porque mañana tiene que trabajar”. “La que no vino en micro naranja ni por el plan social”. “La que se manifiesta por propia conciencia y voluntad”. Es una constante de la clase media (o clase mediática) asumir como universales sus representaciones y sus modos vida.
 
[3] Hay otra serie de “estupideces políticas” que aquí no vamos a desarrollar. Por ejemplo, una estupidez propiamente laborista –que bien encarna Hugo Moyano– que consiste en la incapacidad de advertir que el “trabajo” (el empleo formal asalariado) no es desde hace rato la única variable a mano para concebir las formas de reproducción de la vida popular, ni tampoco el horizonte hacia el que evoluciona una suerte de razón nacional-productiva, momificada en las veinte verdades peronistas. O la estupidez creciente dentro de la clase dirigente (de intendentes a gerentes de todos los partidos) en torno a un cierto espiritualismo: la idea de que la “paz interior” resuelve problemas políticos supone que estos se deben al stress y a las reacciones violentas. Además de banalizar saberes imprescindibles para la vida, este manotazo de chiches ideológicos new age no son sino una muestra más de la incapacidad por parte de quienes se conciben “dirigentes políticos” para pensar complejamente la situación.
 

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