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Desde Canadá Dennis Courtliff  manifiesta preocupación frente amenazas del grupo paramilitar águilas negras contras lideres nasa del norte del Cauca

Desde Canadá Dennis Courtliff manifiesta preocupación frente amenazas del grupo paramilitar águilas negras contras lideres nasa del norte del Cauca

Estimado Sr. Ministro, Aurelio Iragorri Valencia, Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Avenida Jiménez No 7-1765, Piso 3 Bogotá, Colombia

"Estaremos acá hasta que se apague el sol"

  El 2 de marzo finalizó la tregua acordada por los indígenas del departamento del Cauca y la fuerza pública, con el fin de permitir la atención de heridos al tiempo que evitar los enfrentamientos que durante los últimos días dejaron por lo menos 75 heridos.

Cauca: La poseción de la autoridad tradicional escolar, es un espacio para seguir fortaleciendo los semillaros de la resistencia y lucha del pueblo Nasa desde la escuela

Cauca: La poseción de la autoridad tradicional escolar, es un espacio para seguir fortaleciendo los semillaros de la resistencia y lucha del pueblo Nasa desde la escuela

  POSESIÓN DE LOS CABILDOS ESCOLARES KWE'SX PIYA YAT AÑO 2015. Con la participación 900 personas de la comunidad educativa de las doce sedes de la institución educativa Kwe'sx Piya Yat de la zona media del resguardo y municipio de Jambaló Cauca, concluyó el noveno encuentro...

  • Desde Canadá Dennis Courtliff  manifiesta preocupación frente amenazas del grupo paramilitar águilas negras contras lideres nasa del norte del Cauca

    Desde Canadá Dennis Courtliff manifiesta preocupación frente amenazas del grupo paramilitar águilas negras contras lideres nasa del norte del Cauca

    Viernes, 06 Marzo 2015 15:42
  • "Estaremos acá hasta que se apague el sol"

    Viernes, 06 Marzo 2015 17:49
  • Cauca: La poseción de la autoridad tradicional escolar, es un espacio para seguir fortaleciendo los semillaros de la resistencia y lucha del pueblo Nasa desde la escuela

    Cauca: La poseción de la autoridad tradicional escolar, es un espacio para seguir fortaleciendo los semillaros de la resistencia y lucha del pueblo Nasa desde la escuela

    Viernes, 06 Marzo 2015 19:53

Nuestra Palabra

Cauca - Colombia: La estrategia militar golpea a las comunidades indígenas que liberan la Madre Tierra

Nos preguntamos qué está pasando en el norte del Cauca. Los diálogos de Paz siguen en la Habana, los medios oficiales y el gobierno aseguran que ambos actores armados no han incumplido el acuerdo de cese al fuego bilateral, pero en el Cauca siguen las amenazas, la persecución y los homicidios; en lo corrido que va del año 2015 el lugar más asediado ha sido Caloto.

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    NECESITAMOS LA TIERRA PARA DEFENDER LA NATURALEZA

Nuestra Palabra Kueta Susuza

Contexto Colombiano

  • La ORIVAC se integra a lucha de la Liberación de la Madre Tierra en el Cauca

    COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA, NACIONAL E INTERNACIONAL, EN APOYO A LA MINGA DE RESISTENCIA POR LA LIBERACIÓN DE LA MADRE TIERRA DE NUESTROS HERMANOS INDÍGENAS DEL NORTE DEL CAUCA. “LOS PUEBLOS INDÍGENAS NO SOMOS ACTORES ARMADOS, SOMOS ACTORES DE PAZ”
     
     
     
  • Colombia: nuevos asesinatos y desapariciones en Buenaventura

    El gobierno no ha logrado detener abusos de organizaciones criminales
    (Buenaventura) – Grupos sucesores del paramilitarismo son actualmente responsables de secuestros, desapariciones y desmembramientos de habitantes del puerto de Buenaventura, cuya población está integrada mayoritariamente por afrocolombianos, a pesar de las medidas anunciadas hace un año por el gobierno para detener la violencia, señaló hoy Human Rights Watch.

     
  • Los indígenas tienen derecho a representar sus propios intereses. Nadie puede suplantarlos

    Todd Howland, representante de la ONU en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos recoge en una columna lo que no han querido ni podido entender ni asumir los poderes, los actores armados y la gran mayoría de la sociedad colombiana: los pueblos indígenas no deben ser salvados, rescatados, ayudados, dirigidos, orientados ni sometidos a la justicia y mandatos de nadie.

     

Vivencias Globales

  • Video documental: Asfaltar Bolivia

    Yurakarés, Moxeños y Chimanes conviven en las riberas de los caudalosos ríos Isiboro y Sécure y afluentes tributarios. Sus habitantes, se refugiaron allí arrinconados por el avance de la colonización su pronunciamento es tajante: rechazan la fragmentación de su territorio por la cuchilla de una carretera ajena a sus vidas e intereses. Es legítima su defensa? Debe el progreso nacional usurpar el destino de unos pueblos para articular el trían de mercancías?
     
  • En México hay una guerra contra los jóvenes

    Una declaración de guerra. No será un siglo de guerras convencionales, pero ya es, y por lo visto así seguirá, un periodo histórico de guerras nombrables o innombrables por agua, petróleo, viento, tierras. Porque un dios o porque otro, por la ruta de un negocio.

     
  • Geopolítica y guerra: reconociendo el contexto actual y la guerra global del capital contra los pueblos

    El 18 de febrero de 2015, se realizó el encuentro sobre Geopolítica y Guerra de Pueblos en Camino. Provocó Raúl Zibechi con Comentario de Héctor Mondragón. El encuentro se realizó por vía electrónica en audio. El contenido de este encuentro se comparte por escrito y en audio.

     

Comunicados

Cauca: S . O . S
La Asociación de Cabildos Indígenas de la Zona Norte del Cauca – ACIN informa, que las familias de la comunidad del territorio ancestral de Corinto Cauca, el pasado mes de diciembre, tomaron la decisión de liberar la madre tierra que les pertenece y que han permanecido ocupando pacíficamente los predios denominados: Miraflores, Quebrada Seca, García arriba, Granaditas. 
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Nuevamente los actores armados que operan en la zona colocan a nuestros niños indígenas en medio del fuego cruzado, ocupan bienes civiles y nos señalan como colaboradores de uno u otro bando en conflicto.

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA  
Nuevamente nuestras comunidades están siendo víctimas de un conflicto que no es nuestro y los actores  armados nos acusan de ser colaboradores de uno u otro bando. 

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Documentos

Murió el embera Sixto Marmolejo Chiripua
El indígena Embera Dopida de 42 años que sufrió un accidentado el día 20 de febrero de 2015, hora 9,00 AM, cuando se encontraba preparación la tierra para cultivar arroz y maíz, le cayó una rama de un arbolo en la cabeza, lo cual lo dejó inconsciente del golpe que recibió. El medico de Juradó que lo atendió le dio una orden de remisión urgente a un HOSPITAL de III nivel, nunca fue remitido de inmediato.
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Asesinan al periodista Edgar 'Quintín' Quintero en Palmira
El periodista se encontraba en una panadería de la zona céntrica de Palmira cuando fue abordado por un desconocido quien le propinó seis impactos de bala. El periodista de Radio Luna, Edgar Quintero, más conocido como 'Quintín' fue asesinado en la noche de este lunes en Palmira.
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ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Argentina: Cacerolas bastardas (notas de coyuntura)

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"Lo aseveró la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra mágica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversión productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, “crecimiento” y que los críticos..."
 
Las cacerolas marcan los tiempos
 
No es sencillo de reconocer para la elite dirigente y sus numerosos militantes/adherentes: las cacerolas y las movilizaciones vuelven a marcar los tiempos. Queda en evidencia hasta qué punto la dinámica política en nuestro país (sobre todo en esta última década) tiene en la movilización callejera su fuerza. Es erróneo simplificar el cacerolazo del 13 de septiembre como si viniese de arriba (si bien es cierto que las grandes corporaciones prestaron logística simbólica-política, no orquestaron la movilización). Valorar el fenómeno nos exige reconstruir su contexto.
 
La impugnación de las cacerolas al gobierno coexiste con el fuerte respaldo del que sigue gozando el kirchnerismo, consolidado en base a una sucesión de políticas exitosas y a una eficaz maquinaria enunciativa. La oposición se muestra –por el momento- incapaz de ofrecer un horizonte estratégico y programático alternativo al movimiento de las cacerolas.
 
¿Qué significa, entonces, “marcar los tiempos”? El kirchnerismo es, luego del huracán destituyente de 2001, la única fuerza política capaz de re-inventar una y otra vez formas eficaces de gobierno de lo social. Solo que esta vez  se encontró frente a una plaza ajena que le cuestionó abiertamente y sin eufemismos la gestión de la crisis: las restricciones al cambio de moneda extranjera, el aumento de la presión impositiva, la política de medios de comunicación, la tentativa de relección, la política de planes sociales del gobierno, etc.
 
2001
 
Con los años se fue haciendo unánime el reconocimiento de cómo “la crisis de 2001” reorganizó (incluso de modo irreversible) la sensibilidad política. De ahí que, a lo largo de esta década, el 2001 no haya dejado de repetirse bajo mil máscaras. Se sigue soslayando (mistificando), sin embargo, lo que esa “crisis” arrojó como novedad: la irrupción intempestiva de lo que muchos teóricos han llamado (de un modo nunca lo suficientemente claro) las “luchas biopolíticas”.
 
¿Qué significa esto? Que el gobierno de lo social asume como problema central –de modo claro y directo– la gestión de la vida misma de la población (de las mayorías, de la fuerza de trabajo, etc.). Y que debe hacerlo desde el piso emplazado por el ciclo de luchas sociales que, desde mediados de los 90, confrontaron al neoliberalismo (ese modo, precisamente, más próximo al despojo de las vidas) con un conjunto de imágenes, movimientos, prácticas y enunciados que condicionaron la emergencia del kirchnerismo (como parte de los llamados gobiernos progresistas de la región). Desde entonces, la soberanía alimentaria y el problema de la representación/participación política; el uso de los recursos naturales y de la inteligencia colectiva, de las formas de vida, de trabajo y de ocio no han dejado de ser cuestiones de intensa disputa.
 
Esta situación se torna más clara desde el arribo, en 2003, de Néstor Kirchner al gobierno. Desde entonces, la polarización política se sustenta sobre dos interpretaciones contrapuestas: quienes entienden este gobierno de lo social como un modo de perfeccionamiento del neoliberalismo bajo nuevas condiciones y quienes, en cambio, asumen este hacerse cargo de la vida del pueblo como un cambio de fondo, un tránsito que niega y supera al neoliberalismo. Ambas perspectivas deben lidiar con un mismo desafío: ¿cómo evitar la autonomización de las resistencias biopolíticas?
 
De ahí que gobernar exija innovar en las formas de leer y de capturar la producción que surge de diferentes dinámicas sociales. Y esto a través de dispositivos de escucha, de contención y respuesta –siempre contingentes, siempre precarios–, que, no obstante, producen una escena política novedosa en términos de lenguaje, de articulaciones institucionales y de las formas de interpelación social.
 
Las paradojas del kirchnerismo se encuentran, de este modo, mucho menos en la siempre invocada mitología del viejo peronismo y mucho más en las modalidades propias de gobierno que trabaja bajo los efectos de una movilidad social a la que, en el mismo gesto, convoca y subordina para soldar un tipo de capitalismo inclusivo y de corte neodesarrollista.
 
Al mismo tiempo, 2001 ya no existe y está por todos lados.
 
El misterioso 54
 
Los números arrastran misterios. El 54% de los votos a favor de Cristina Kirchner obtenidos en la elección presidencial de octubre de 2011 posee significados diversos, la mayoría de los cuales sólo pueden comprenderse con el paso del tiempo y con el despliegue de los procesos que cruzan, determinan y explican –al menos parcialmente– nuestro presente. Destaquemos algunas claves.
 
La primera es evidente: luego de la crisis desatada por el conflicto sobre las retenciones “al campo” (2008) y la derrota en las elecciones parlamentarias (2009), el kirchnerismo se reinventa a partir de iniciativas capaces de construir nuevas y visibles mayorías: el Fútbol para todos, la estatización de las AFJP (antecedente de la reciente estatización de YPF), las leyes de Medios y de Matrimonio Igualitario y la Asignación Universal por Hijo.
 
Una segunda clave es el fenómeno político de convocatoria a los jóvenes tras la muerte de Néstor Kirchner. Aunque se la rodea –de parte de propios y ajenos– de significados insondables, lo cierto es que la desaparición física del ex presidente soldó en torno a la figura de Cristina Fernández de Kirchner una serie de significaciones, de sentidos, de afectos, producidos a lo largo de una década entera. Desde entonces, CFK no es una política más.
 
La tercera clave tiene que ver con la contundente decisión de apostar al mercado interno. Lo aseveró la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra mágica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversión productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, “crecimiento” y que los críticos, por derecha, consideran una modalidad perversa del desarrollo planificado. La doctrina oficial se dice en una ecuación sencilla: cuando el capital invierte en la producción crea trabajo; cuando hay consumo, hay democracia¨.[1] La democracia afianzada sobre la ampliación del consumo es la lección aprendida post-2001 para garantizar la estabilidad de un sistema político y conjurar la amenaza destituyente.
 
No obstante, esta apuesta al “consumo” merece varias consideraciones. Una primera es que el consumo depende de una cierta relación con un mercado mundial en acelerada trasformación. El pasaje de una modalidad unilateral a otra multilateral (lo que se conoce como proceso de emergencia y consolidación del bloque BRIC) permitió a países como el nuestro una exitosa inserción global, sobre todo a partir de exportaciones de base extractivo-agropecuaria. La economía industrial ligada al esquema del biodisel y la soja, junto a la exportación de minerales y el posible cambio en la ecuación energética, constituyen un rasgo central del entramado del aumento de consumo.
 
De este modo –y tomemos la que sigue como una cuarta clave– en el 54% se juntan al menos tres procesos estructurales de la Argentina actual: (a) retórica oficial basada en los derechos humanos y sociales; (b) articulación entre exportación y consumo interno y (c) ensamble entre soberanía y desarrollo. Es sobre ese marco que CKF suele diagnosticar que la Argentina del futuro crecerá en torno a tres grandes aportes: alimentos, energía y conocimiento. No es fácil discutir este programa. De hecho, ningún partido político argentino lo hace de modo serio. El 54% es también la invención y delimitación de un espacio político al que podemos denominar ultracentro, apoyado en una articulación de las estructuras del viejo peronismo (sindicatos, intendencias, gobernaciones) y sectores progresistas (intelectuales, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales).
 
Finalmente, quinta y última clave, en ese 54% hubo un mensaje para la llamada “oposición política”. Votar al oficialismo (FpV) fue un modo de castigar la mediocridad opositora por parte de un segmento del electorado que no tiene mayores compromisos con la política kirchnerista.
 
Acerca de la estupidez política
 
La estupidez es la autocomplacencia en el pensamiento, también en política. Pero, esta vez, la más visible es la estupidez cacerolera. No se trata, como dicen los intelectuales de izquierda, de un problema sociológico de las clases medias, ni de su escasa predisposición a embarrarse, ni siquiera de su congénito racismo. Se trata, más bien, de un modo de ser político –no exclusivo de las clases medias– que se organiza a partir de una premisa incuestionable: la constitución de una individualidad que irrumpe en la esfera pública animada en su estética y en sus lenguajes por el implícito de la propiedad privada.
 
En este marco, pareciera que uno de los motores principales de la movilización es el temor a que un tipo de inserción “con inclusión social” en un mercado mundial en crisis conduzca a poner en cuestión la propiedad privada. Lo que no es sino una lectura maniquea de las estatizaciones y demás políticas oficiales. De allí emergen afirmaciones –desacertadas y efectistas– del tipo “vivimos en una dictadura” (juicio “sustentado” en la proliferación de cadenas nacionales, en el laberíntico procedimiento para la obtención de dólares, en las ambiciones reelectoralistas; es decir, en la “chavización estatista” del país). Este tipo de afirmaciones evidencian la pobreza de las nociones de libertad, de seguridad, de democracia circulantes por esos espacios [2] y la absoluta ceguera respecto del papel neural del estado en el aseguramiento de los procesos de mercado.
 
En síntesis, es este “secretito” –la propiedad privada – el que subyace, de modo estúpido, a los reclamos y que permite una constitución subjetiva que va mucho más allá de la genéticamente anémica noción de clase media.
 
Hay otra estupidez en juego, una propiamente kirchnerista. Ya no se trata de esa movilización de naturaleza reaccionaria cuyo sentido primero es la defensa de la propiedad privada, sino la que surge de la ultraconcentración de la decisión política.
 
La idea de que la concentración de la decisión por parte de un grupo o persona que conduce un proceso político puede desencadenar una democratización mayor resulta del todo inconsistente. De este modo, la vuelta de la política que el oficialismo dice encarnar aparece, ante todo, como la operación de reponer un tipo de jerarquía, de mando y de demarcación entre los que deciden y aquellos a quienes se les comunican las decisiones –y en última instancia, bancan— la política. La política se reduce así a un fenómeno de comunicación (explicación y justificación), en lugar de ser el proceso de ampliación de las decisiones. El corolario de esta modalidad decisoria es una infantilización de las estructuras políticas militantes que redunda, por un lado, en una negación de la implicación entre estado, corporaciones y mercado y, por otro, en un bloqueo para la invención de procesos verdaderamente constituyentes.
 
Finalmente, “nuestra” propia estupidez: cierta complacencia con una fenomenología de la multitud (organización en red, autoconvocatorias relativamente espontáneas, ocupación callejera de los “muchos”, etc.) que desestima el carácter reaccionario que pueden adoptar estos procesos. Por este motivo, la analogía formal de estos fenómenos (cacerolazos recientes) con otras manifestaciones de la crisis global (“primavera árabe”, Occupy Wall Street, 15-M) no supone, de ningún modo, un contenido político equiparable.
 
Si Paolo Virno nos enseñó a pensar la “ambivalencia de la multitud” a partir del “tono afectivo” del territorio metropolitano (lo que explica la analogía formal), Toni Negri –desde hace décadas– insiste en ubicar en el corazón de la multitud el proceso real de constitución del “común” que la caracteriza (lo que explica la diferencia radical de contenido).[3]
 
Lo que vimos constituirse como contenido político en los últimos cacerolazos es un frente reaccionario que pone a la propiedad privada como base de constitución de toda subjetividad. En este sentido, la propiedad privada se vuelve condición transcendental o a priori de toda racionalidad pública. Nuestro problema, como eje de la politización que nos interesa, es exactamente el contrario: una política que toma como punto de partida y programa a crear las dinámicas de los movimientos que tienden a disolver el paradigma soberanista del poder, inventando nuevos modos de coordinación de la vida en común. Una producción de lo común, de la cooperación colectiva, que exige la invención de estructuras de decisión cada vez más amplias.
 
Escenarios
 
Bajo estas condiciones, los cacerolazos tensionan tres niveles de la coyuntura política: el modo de gobernar la crisis, la discusión sobre la “salida del neoliberalismo” (entendida como pasaje de un poder absoluto de los mercados a un paradigma de tipo “estatista”) y la posibilidad de armado de un frente anti-releccionista que aspira a bloquear la iniciativa oficial.
 
El virtual enhebrado de una “oposición arcoíris” (los blancos racistas de las cacerolas y los negros representados por la conducción de la CGT de Moyano) tiene consecuencias en varios niveles: por un lado, desplaza hacia la superestructura política –y a la pantalla de los grandes medios–  una extensa conflictividad entre modos de vida; por otro, tiende a promover candidaturas presidenciales capaces de “aterrizar” los componentes más irritativos de la fase política abierta a partir del 2001 y, finalmente, tiende a proponer una estrategia de boicot, en el tiempo, a la iniciativa política oficial (elecciones 2013/2015).
 
Al trenzar de este modo las dinámicas colectivas (relección vs. anti-relección; oficialismo vs. oposición), lo que se anula es la vía democrática en torno a la ampliación de las estructuras de decisión. A lo que no podemos más que contraponerle, una y otra vez, la necesidad de invención de nuevas formas de articular la decisión política en el nivel en el que se crean y arraigan los modos de vida.
 
Colectivo Situaciones
Buenos Aires, 21 de septiembre de 2012
 
[1] No hay más que recordar la publicidad clandestina del Frente para la Victoria unos días antes de las elecciones (“No seas rata, Rodolfo”) para comprender la variedad de la composición del 54%.
 
[2] No deja de ser curioso es que este mamarracho se presente bajo la forma de una verdadera fiesta de la clase media; “sujeto histórico” que, vaya uno a saber por qué motivos, acostumbra a presentarse como garantía de la democracia, de la honestidad y de la transparencia. “La que ya se está yendo de la plaza porque mañana tiene que trabajar”. “La que no vino en micro naranja ni por el plan social”. “La que se manifiesta por propia conciencia y voluntad”. Es una constante de la clase media (o clase mediática) asumir como universales sus representaciones y sus modos vida.
 
[3] Hay otra serie de “estupideces políticas” que aquí no vamos a desarrollar. Por ejemplo, una estupidez propiamente laborista –que bien encarna Hugo Moyano– que consiste en la incapacidad de advertir que el “trabajo” (el empleo formal asalariado) no es desde hace rato la única variable a mano para concebir las formas de reproducción de la vida popular, ni tampoco el horizonte hacia el que evoluciona una suerte de razón nacional-productiva, momificada en las veinte verdades peronistas. O la estupidez creciente dentro de la clase dirigente (de intendentes a gerentes de todos los partidos) en torno a un cierto espiritualismo: la idea de que la “paz interior” resuelve problemas políticos supone que estos se deben al stress y a las reacciones violentas. Además de banalizar saberes imprescindibles para la vida, este manotazo de chiches ideológicos new age no son sino una muestra más de la incapacidad por parte de quienes se conciben “dirigentes políticos” para pensar complejamente la situación.
 

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