Inicio
Genaro García, el líder negro al que mataron las Farc

Genaro García, el líder negro al que mataron las Farc

  A Genaro García lo mataron por sentirse negro, por decirlo sin miedo y por defender su territorio de los violentos sin importar la sigla que lo amenazara. Hace ya tres semanas, el 3 de agosto pasado, varios hombres lo retuvieron en una carretera en zona rural de Tumaco, lo...

Mujeres del suroccidente colombiano se reunieron en Cali reclamando sus derechos

Mujeres del suroccidente colombiano se reunieron en Cali reclamando sus derechos

  De varios rincones del suroccidente del país llegaron estas líderes para participar en el sexto encuentro de mujeres por los derechos sociales, culturales y ambientales. Una de las delegaciones más numerosas es la de las corteras de caña, quienes denunciaron el empeoramiento de...

El Pueblo Wounaan en alto riesgo de desplazamiento

El Pueblo Wounaan en alto riesgo de desplazamiento

  COMUNICADO A LA OPINIÓN PUBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL - S.O.S El Consejo de Autoridades del Pueblo Wounaan de Colombia WOUNDEKO, alerta un S.O.S por el alto riesgo de violaciones de derechos humanos en las comunidades del municipio del Litoral del San Juan,...

  • Genaro García, el líder negro al que mataron las Farc

    Genaro García, el líder negro al que mataron las Farc

    Lunes, 24 Agosto 2015 18:38
  • Mujeres del suroccidente colombiano se reunieron en Cali reclamando sus derechos

    Mujeres del suroccidente colombiano se reunieron en Cali reclamando sus derechos

    Jueves, 27 Agosto 2015 10:06
  • El Pueblo Wounaan en alto riesgo de desplazamiento

    El Pueblo Wounaan en alto riesgo de desplazamiento

    Jueves, 27 Agosto 2015 17:38

Nuestra Palabra

Desde Ecuador se vuelven a levantar los runas de la Pacha Mamita

 
Carlos Pérez Guartambuel, Presidente actual de la Ecuarrunari, defensor del agua y de los derechos de los pueblos indígenas con una larga trayectoria de lucha siempre articulado a procesos colectivos y comunitarios, abogado, perseguido político del gobierno de Rafael Correa, presenta y provoca este intercambio de Pueblos en Camino para promover el tejido de resistencias y autonomías desde abajo. Su agenda, punto por punto es contra el sistema, aunque los vayan a señalar falsamente como de derecha y de la CIA. 

Menú Multimedia

  • Video inicio

    Saakhelu - Ritual a las semillas en Corinto

Nuestra Palabra Kueta Susuza

Contexto Colombiano

  • Colombia: la tragedia de la Alta Guajira, la región en la que no llueve hace tres años

    Tres años de sequía, falta de infraestructura, alta corrupción, baja presencia del Estado, aislamiento y -desde hace meses- el cierre al paso de mercancías desde Venezuela, se han combinado para crear una profunda crisis humanitaria en el departamento de La Guajira, en el noroeste de Colombia. Hasta la parte más remota del departamento, la Alta Guajira, viajó BBC Mundo.

     
  • De Medellín a Estados Unidos: la ruta del oro en Colombia

    Entre el 2010 y el 2014 Colombia exportó 310 toneladas de oro. OjoPúblico determinó que más del 70% de este volumen tuvo como destino compañías de EE.UU., principalmente Republic Metals Corporation y el grupo Metalor. El gobierno reconoce que solo el 17% de toda la producción proviene de zonas autorizadas, el resto es informal, y en varios casos su explotación está asociada a áreas controladas por las FARC o bandas criminales. Medellín concentra el 93% de los despachos del oro al extranjero.

     
  • Risaralda: Campesinos de Belén de Umbría expulsados por embalse “Morro Azul”

    Desde hace tres meses los campesinos de las Veredas El Diamante y Caucaya, del Municipio de Belén de Umbría (Risaralda) vienen observando y sufriendo la pérdida del agua que corría por las quebradas que pasaban por sus fincas. De forma “coincidencial”, en este mismo período de tiempo y atravesando el curso de las quebradas, en el interior de la montaña, se viene construyendo el túnel de aducción del Embalse “Morro Azul”.

     

Vivencias Globales

  • Termina la era de las promesas andinas

    Ecuador. Pueblos originarios cerraron varias carreteras en una huelga nacional hace una semana.
    Ecuador. Pueblos originarios cerraron varias carreteras en una huelga nacional hace una semana.
     
    Bolivia y Ecuador. La represión y los límites a la libre expresión jaquean los rumbos políticos de dos gobiernos que se reivindicaron multiculturales y hoy intentan cercenar libertades y críticas opositoras.
     
  • Marcha en apoyo a comunidades Mapuche de Malleco

    MarchaTomaConadi_cap_ADKIMVN_014
    Una masiva marcha se desarrolló en Temuco - Chile en apoyo a las comunidades Mapuche de Malleco que mantienen ocupadas las dependencias de la CONADI.
     
  • El Levantamiento indígena en el Ecuador alumbra las luchas comunales en Guatemala

    Nuevamente, las luchas de las mujeres y los hombres de las comunidades indígenas del Ecuador logran interpelar al sistema de explotación y despojo territorial que encabeza el gobierno de Rafael Correa, y al mismo tiempo, producen sentidos que alimentan la resistencia de los pueblos y comunidades que en Guatemala también se enfrentan contra una política nacional abiertamente extractivista.

     

Comunicados

Cauca: Matan las semillas que alimentan la vida del pueblo y defienden los monocultivos de caña para darles de comer a las máquinas

LIBERACIÓN DE LA MADRE TIERRA, EN EL TERRITORIO INDÍGENA ANCESTRAL DE CORINTO 

COMUNICADO A LA OPINION PUBLICA. Contexto de la liberación de la madre tierra
Después del despojo por de sus tierras planas en la conquista y la colonia, quienes permanecieron por más de un siglo usufructuando en la llanura del río Cauca, los indígenas en las faldas de las montañas de la cordillera central, poniendo en riesgo la fragilidad ambiental; 
(1439)
Comunicado a la opinión pública nacional e internacional : Rechazo por el feminicidio, tortura y violación de Noemí
Las mujeres de la Çxhab Wala Kiwe “Territorio del Gran Pueblo” ACIN, en solidaridad con la familia, amigos y allegados de nuestra hermana indígena Ana Nohemí Corpus Mestizo expresamos nuestra voz de tristeza y rechazo por el feminicidio, tortura y violación de Noemí como también las violencias que padecen nuestras mujeres indígenas, pues día a día somos víctimas de sistemáticas discriminaciones y violencias que evidencian la grave situación que enfrentamos como mujeres al ser víctimas tanto de la violencia social como política al interior de nuestros territorios.
(995)

Documentos

Murió Carlos Rua, el gran librepensador de los negros en Colombia
CARLOS RUA, un hombre negro reconocido por su capacidad intelectual, con entrega incondicional a la lucha por un mundo justo y equitativo, con énfasis en el enfoque diferencial étnico de comunidades negras.
(188)
2 Personas muertas, otro en estado crítico y 6 lesionados por accidente de lancha de lancha en Timbiquí - Costa Pacifica de Cauca

El día 11 de agosto de 2015 salieron del área urbana del municipio de Timbiquí (costa pacífica de Cauca), 9 personas en una lancha con motor fuera de borda rumbo a la comunidad de Corozal. Se estima que eran las 8 pm y a escasos minutos de haber salido, por el corregimiento de Brazo Corto – Consejo comunitario Negros Unidos, al parecer tuvieron una falla en el vehículo fluvio – marítimo y chocaron contra un tronco.

(193)

ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Argentina: Cacerolas bastardas (notas de coyuntura)

Ratio:  / 1
MaloBueno 
alt
"Lo aseveró la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra mágica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversión productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, “crecimiento” y que los críticos..."
 
Las cacerolas marcan los tiempos
 
No es sencillo de reconocer para la elite dirigente y sus numerosos militantes/adherentes: las cacerolas y las movilizaciones vuelven a marcar los tiempos. Queda en evidencia hasta qué punto la dinámica política en nuestro país (sobre todo en esta última década) tiene en la movilización callejera su fuerza. Es erróneo simplificar el cacerolazo del 13 de septiembre como si viniese de arriba (si bien es cierto que las grandes corporaciones prestaron logística simbólica-política, no orquestaron la movilización). Valorar el fenómeno nos exige reconstruir su contexto.
 
La impugnación de las cacerolas al gobierno coexiste con el fuerte respaldo del que sigue gozando el kirchnerismo, consolidado en base a una sucesión de políticas exitosas y a una eficaz maquinaria enunciativa. La oposición se muestra –por el momento- incapaz de ofrecer un horizonte estratégico y programático alternativo al movimiento de las cacerolas.
 
¿Qué significa, entonces, “marcar los tiempos”? El kirchnerismo es, luego del huracán destituyente de 2001, la única fuerza política capaz de re-inventar una y otra vez formas eficaces de gobierno de lo social. Solo que esta vez  se encontró frente a una plaza ajena que le cuestionó abiertamente y sin eufemismos la gestión de la crisis: las restricciones al cambio de moneda extranjera, el aumento de la presión impositiva, la política de medios de comunicación, la tentativa de relección, la política de planes sociales del gobierno, etc.
 
2001
 
Con los años se fue haciendo unánime el reconocimiento de cómo “la crisis de 2001” reorganizó (incluso de modo irreversible) la sensibilidad política. De ahí que, a lo largo de esta década, el 2001 no haya dejado de repetirse bajo mil máscaras. Se sigue soslayando (mistificando), sin embargo, lo que esa “crisis” arrojó como novedad: la irrupción intempestiva de lo que muchos teóricos han llamado (de un modo nunca lo suficientemente claro) las “luchas biopolíticas”.
 
¿Qué significa esto? Que el gobierno de lo social asume como problema central –de modo claro y directo– la gestión de la vida misma de la población (de las mayorías, de la fuerza de trabajo, etc.). Y que debe hacerlo desde el piso emplazado por el ciclo de luchas sociales que, desde mediados de los 90, confrontaron al neoliberalismo (ese modo, precisamente, más próximo al despojo de las vidas) con un conjunto de imágenes, movimientos, prácticas y enunciados que condicionaron la emergencia del kirchnerismo (como parte de los llamados gobiernos progresistas de la región). Desde entonces, la soberanía alimentaria y el problema de la representación/participación política; el uso de los recursos naturales y de la inteligencia colectiva, de las formas de vida, de trabajo y de ocio no han dejado de ser cuestiones de intensa disputa.
 
Esta situación se torna más clara desde el arribo, en 2003, de Néstor Kirchner al gobierno. Desde entonces, la polarización política se sustenta sobre dos interpretaciones contrapuestas: quienes entienden este gobierno de lo social como un modo de perfeccionamiento del neoliberalismo bajo nuevas condiciones y quienes, en cambio, asumen este hacerse cargo de la vida del pueblo como un cambio de fondo, un tránsito que niega y supera al neoliberalismo. Ambas perspectivas deben lidiar con un mismo desafío: ¿cómo evitar la autonomización de las resistencias biopolíticas?
 
De ahí que gobernar exija innovar en las formas de leer y de capturar la producción que surge de diferentes dinámicas sociales. Y esto a través de dispositivos de escucha, de contención y respuesta –siempre contingentes, siempre precarios–, que, no obstante, producen una escena política novedosa en términos de lenguaje, de articulaciones institucionales y de las formas de interpelación social.
 
Las paradojas del kirchnerismo se encuentran, de este modo, mucho menos en la siempre invocada mitología del viejo peronismo y mucho más en las modalidades propias de gobierno que trabaja bajo los efectos de una movilidad social a la que, en el mismo gesto, convoca y subordina para soldar un tipo de capitalismo inclusivo y de corte neodesarrollista.
 
Al mismo tiempo, 2001 ya no existe y está por todos lados.
 
El misterioso 54
 
Los números arrastran misterios. El 54% de los votos a favor de Cristina Kirchner obtenidos en la elección presidencial de octubre de 2011 posee significados diversos, la mayoría de los cuales sólo pueden comprenderse con el paso del tiempo y con el despliegue de los procesos que cruzan, determinan y explican –al menos parcialmente– nuestro presente. Destaquemos algunas claves.
 
La primera es evidente: luego de la crisis desatada por el conflicto sobre las retenciones “al campo” (2008) y la derrota en las elecciones parlamentarias (2009), el kirchnerismo se reinventa a partir de iniciativas capaces de construir nuevas y visibles mayorías: el Fútbol para todos, la estatización de las AFJP (antecedente de la reciente estatización de YPF), las leyes de Medios y de Matrimonio Igualitario y la Asignación Universal por Hijo.
 
Una segunda clave es el fenómeno político de convocatoria a los jóvenes tras la muerte de Néstor Kirchner. Aunque se la rodea –de parte de propios y ajenos– de significados insondables, lo cierto es que la desaparición física del ex presidente soldó en torno a la figura de Cristina Fernández de Kirchner una serie de significaciones, de sentidos, de afectos, producidos a lo largo de una década entera. Desde entonces, CFK no es una política más.
 
La tercera clave tiene que ver con la contundente decisión de apostar al mercado interno. Lo aseveró la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra mágica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversión productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, “crecimiento” y que los críticos, por derecha, consideran una modalidad perversa del desarrollo planificado. La doctrina oficial se dice en una ecuación sencilla: cuando el capital invierte en la producción crea trabajo; cuando hay consumo, hay democracia¨.[1] La democracia afianzada sobre la ampliación del consumo es la lección aprendida post-2001 para garantizar la estabilidad de un sistema político y conjurar la amenaza destituyente.
 
No obstante, esta apuesta al “consumo” merece varias consideraciones. Una primera es que el consumo depende de una cierta relación con un mercado mundial en acelerada trasformación. El pasaje de una modalidad unilateral a otra multilateral (lo que se conoce como proceso de emergencia y consolidación del bloque BRIC) permitió a países como el nuestro una exitosa inserción global, sobre todo a partir de exportaciones de base extractivo-agropecuaria. La economía industrial ligada al esquema del biodisel y la soja, junto a la exportación de minerales y el posible cambio en la ecuación energética, constituyen un rasgo central del entramado del aumento de consumo.
 
De este modo –y tomemos la que sigue como una cuarta clave– en el 54% se juntan al menos tres procesos estructurales de la Argentina actual: (a) retórica oficial basada en los derechos humanos y sociales; (b) articulación entre exportación y consumo interno y (c) ensamble entre soberanía y desarrollo. Es sobre ese marco que CKF suele diagnosticar que la Argentina del futuro crecerá en torno a tres grandes aportes: alimentos, energía y conocimiento. No es fácil discutir este programa. De hecho, ningún partido político argentino lo hace de modo serio. El 54% es también la invención y delimitación de un espacio político al que podemos denominar ultracentro, apoyado en una articulación de las estructuras del viejo peronismo (sindicatos, intendencias, gobernaciones) y sectores progresistas (intelectuales, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales).
 
Finalmente, quinta y última clave, en ese 54% hubo un mensaje para la llamada “oposición política”. Votar al oficialismo (FpV) fue un modo de castigar la mediocridad opositora por parte de un segmento del electorado que no tiene mayores compromisos con la política kirchnerista.
 
Acerca de la estupidez política
 
La estupidez es la autocomplacencia en el pensamiento, también en política. Pero, esta vez, la más visible es la estupidez cacerolera. No se trata, como dicen los intelectuales de izquierda, de un problema sociológico de las clases medias, ni de su escasa predisposición a embarrarse, ni siquiera de su congénito racismo. Se trata, más bien, de un modo de ser político –no exclusivo de las clases medias– que se organiza a partir de una premisa incuestionable: la constitución de una individualidad que irrumpe en la esfera pública animada en su estética y en sus lenguajes por el implícito de la propiedad privada.
 
En este marco, pareciera que uno de los motores principales de la movilización es el temor a que un tipo de inserción “con inclusión social” en un mercado mundial en crisis conduzca a poner en cuestión la propiedad privada. Lo que no es sino una lectura maniquea de las estatizaciones y demás políticas oficiales. De allí emergen afirmaciones –desacertadas y efectistas– del tipo “vivimos en una dictadura” (juicio “sustentado” en la proliferación de cadenas nacionales, en el laberíntico procedimiento para la obtención de dólares, en las ambiciones reelectoralistas; es decir, en la “chavización estatista” del país). Este tipo de afirmaciones evidencian la pobreza de las nociones de libertad, de seguridad, de democracia circulantes por esos espacios [2] y la absoluta ceguera respecto del papel neural del estado en el aseguramiento de los procesos de mercado.
 
En síntesis, es este “secretito” –la propiedad privada – el que subyace, de modo estúpido, a los reclamos y que permite una constitución subjetiva que va mucho más allá de la genéticamente anémica noción de clase media.
 
Hay otra estupidez en juego, una propiamente kirchnerista. Ya no se trata de esa movilización de naturaleza reaccionaria cuyo sentido primero es la defensa de la propiedad privada, sino la que surge de la ultraconcentración de la decisión política.
 
La idea de que la concentración de la decisión por parte de un grupo o persona que conduce un proceso político puede desencadenar una democratización mayor resulta del todo inconsistente. De este modo, la vuelta de la política que el oficialismo dice encarnar aparece, ante todo, como la operación de reponer un tipo de jerarquía, de mando y de demarcación entre los que deciden y aquellos a quienes se les comunican las decisiones –y en última instancia, bancan— la política. La política se reduce así a un fenómeno de comunicación (explicación y justificación), en lugar de ser el proceso de ampliación de las decisiones. El corolario de esta modalidad decisoria es una infantilización de las estructuras políticas militantes que redunda, por un lado, en una negación de la implicación entre estado, corporaciones y mercado y, por otro, en un bloqueo para la invención de procesos verdaderamente constituyentes.
 
Finalmente, “nuestra” propia estupidez: cierta complacencia con una fenomenología de la multitud (organización en red, autoconvocatorias relativamente espontáneas, ocupación callejera de los “muchos”, etc.) que desestima el carácter reaccionario que pueden adoptar estos procesos. Por este motivo, la analogía formal de estos fenómenos (cacerolazos recientes) con otras manifestaciones de la crisis global (“primavera árabe”, Occupy Wall Street, 15-M) no supone, de ningún modo, un contenido político equiparable.
 
Si Paolo Virno nos enseñó a pensar la “ambivalencia de la multitud” a partir del “tono afectivo” del territorio metropolitano (lo que explica la analogía formal), Toni Negri –desde hace décadas– insiste en ubicar en el corazón de la multitud el proceso real de constitución del “común” que la caracteriza (lo que explica la diferencia radical de contenido).[3]
 
Lo que vimos constituirse como contenido político en los últimos cacerolazos es un frente reaccionario que pone a la propiedad privada como base de constitución de toda subjetividad. En este sentido, la propiedad privada se vuelve condición transcendental o a priori de toda racionalidad pública. Nuestro problema, como eje de la politización que nos interesa, es exactamente el contrario: una política que toma como punto de partida y programa a crear las dinámicas de los movimientos que tienden a disolver el paradigma soberanista del poder, inventando nuevos modos de coordinación de la vida en común. Una producción de lo común, de la cooperación colectiva, que exige la invención de estructuras de decisión cada vez más amplias.
 
Escenarios
 
Bajo estas condiciones, los cacerolazos tensionan tres niveles de la coyuntura política: el modo de gobernar la crisis, la discusión sobre la “salida del neoliberalismo” (entendida como pasaje de un poder absoluto de los mercados a un paradigma de tipo “estatista”) y la posibilidad de armado de un frente anti-releccionista que aspira a bloquear la iniciativa oficial.
 
El virtual enhebrado de una “oposición arcoíris” (los blancos racistas de las cacerolas y los negros representados por la conducción de la CGT de Moyano) tiene consecuencias en varios niveles: por un lado, desplaza hacia la superestructura política –y a la pantalla de los grandes medios–  una extensa conflictividad entre modos de vida; por otro, tiende a promover candidaturas presidenciales capaces de “aterrizar” los componentes más irritativos de la fase política abierta a partir del 2001 y, finalmente, tiende a proponer una estrategia de boicot, en el tiempo, a la iniciativa política oficial (elecciones 2013/2015).
 
Al trenzar de este modo las dinámicas colectivas (relección vs. anti-relección; oficialismo vs. oposición), lo que se anula es la vía democrática en torno a la ampliación de las estructuras de decisión. A lo que no podemos más que contraponerle, una y otra vez, la necesidad de invención de nuevas formas de articular la decisión política en el nivel en el que se crean y arraigan los modos de vida.
 
Colectivo Situaciones
Buenos Aires, 21 de septiembre de 2012
 
[1] No hay más que recordar la publicidad clandestina del Frente para la Victoria unos días antes de las elecciones (“No seas rata, Rodolfo”) para comprender la variedad de la composición del 54%.
 
[2] No deja de ser curioso es que este mamarracho se presente bajo la forma de una verdadera fiesta de la clase media; “sujeto histórico” que, vaya uno a saber por qué motivos, acostumbra a presentarse como garantía de la democracia, de la honestidad y de la transparencia. “La que ya se está yendo de la plaza porque mañana tiene que trabajar”. “La que no vino en micro naranja ni por el plan social”. “La que se manifiesta por propia conciencia y voluntad”. Es una constante de la clase media (o clase mediática) asumir como universales sus representaciones y sus modos vida.
 
[3] Hay otra serie de “estupideces políticas” que aquí no vamos a desarrollar. Por ejemplo, una estupidez propiamente laborista –que bien encarna Hugo Moyano– que consiste en la incapacidad de advertir que el “trabajo” (el empleo formal asalariado) no es desde hace rato la única variable a mano para concebir las formas de reproducción de la vida popular, ni tampoco el horizonte hacia el que evoluciona una suerte de razón nacional-productiva, momificada en las veinte verdades peronistas. O la estupidez creciente dentro de la clase dirigente (de intendentes a gerentes de todos los partidos) en torno a un cierto espiritualismo: la idea de que la “paz interior” resuelve problemas políticos supone que estos se deben al stress y a las reacciones violentas. Además de banalizar saberes imprescindibles para la vida, este manotazo de chiches ideológicos new age no son sino una muestra más de la incapacidad por parte de quienes se conciben “dirigentes políticos” para pensar complejamente la situación.
 

Add comment

Visitas

9085934
Hoy
Ayer
Esta semana
La semana pasada
Este mes
El mes pasado
Todos los días
8404
8743
8404
8993225
467197
476990
9085934

Tu IP: 54.226.45.241
Server Time: 2015-08-30 21:35:40

Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca - ACIN CXAB WALA KIWE - Territorio del Gran Pueblo correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Calle 3 - 7 A 20. Telefax: (2) 8290958 - (2) 8293999 Santander de Quilichao - Cauca – Colombia. Desarrollado por Gustavo Ulcué Campo Nasalucx Comunicaciones