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San José de Apartadó: Carta a Director de Testigo Directo Rafael Poveda

San José de Apartadó: Carta a Director de Testigo Directo Rafael Poveda

"...Si usted hubiera querido transmitirle al mundo la verdadera situación de San José de Apartadó, habría tenido abundante tema.

En Libertad condicional el Taita Crispín Chindoy pasará año nuevo en Argentina, a falta de celeridad de jueces y fiscales, por un delito que no existe

En Libertad condicional el Taita Crispín Chindoy pasará año nuevo en Argentina, a falta de celeridad de jueces y fiscales, por un delito que no existe

  El 10 de octubre del 2014 permanecerá en la memoria del Taita Crispín, de la comunidad Cametsa del Valle del Sibundoy Putumayo; cuando -como si fuera una película-, vio atropellada su ceremonia de Yajé por parte de 30 efectivos fuertemente armados del Estado de Corrientes en...

Carta y comunicado a la opinión pública: La guerra no para en los territorios indígenas del norte del Cauca.

Carta y comunicado a la opinión pública: La guerra no para en los territorios indígenas del norte del Cauca.

El día 19 de diciembre de 2014 a eso de las 3: 30 de la madrugada, en la vereda Vilachi del Resguardo Indígena de Canoas ubicado en el Municipio de Santander de Quilichao Departamento del Cauca, la guerrilla de la Farc realizó un asalto a un grupo de soldados que se encontraban acampando a los...

  • San José de Apartadó: Carta a Director de Testigo Directo Rafael Poveda

    San José de Apartadó: Carta a Director de Testigo Directo Rafael Poveda

    Miércoles, 17 Diciembre 2014 12:27
  • En Libertad condicional el Taita Crispín Chindoy pasará año nuevo en Argentina, a falta de celeridad de jueces y fiscales, por un delito que no existe

    En Libertad condicional el Taita Crispín Chindoy pasará año nuevo en Argentina, a falta de celeridad de jueces y fiscales, por un delito que no existe

    Miércoles, 17 Diciembre 2014 20:30
  • Carta y comunicado a la opinión pública: La guerra no para en los territorios indígenas del norte del Cauca.

    Carta y comunicado a la opinión pública: La guerra no para en los territorios indígenas del norte del Cauca.

    Lunes, 22 Diciembre 2014 11:36

Nuestra Palabra

Uma kiwe no aguanta más. Encuentro de mingas por la vida y en defensa del territorio, 24 y 25 de noviembre de 2014

Dicen los mayores que el territorio es el lugar donde camina el pensamiento. Por supuesto se refieren al pensamiento ancestral, al pensamiento nasa.
 
Porque una gran amenaza para nuestros territorios es ahora mismo la implantación del pensamiento capitalista. No solo en Cxhab wala kiwe, también en toda Abya Yala. El pensamiento capitalista avanza a galope como un caballo loco por las selvas, los ríos, las montañas, los páramos y los glaciares de Nuestramérica.
 
No es fácil reconocerlo, aparentemente todo lo que está llegando es bueno. Desarrollo. Progreso. Después de tantos siglos tenemos la oportunidad de “una vida digna”. Llegan los proyectos, los programas asistenciales, la inversión social. Llega el extractivismo.

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    El Fracking

Nuestra Palabra Kueta Susuza

  • Cauca: La comunidad del Pueblo Totoroez elige a su autoridad indígena

    Como es costumbre dentro de los pueblos indígenas en Colombia, el mes de diciembre es el mes donde se eligen las autoridades tradicionales indígenas para la vigencia del próximo periodo, las dinámicas de elección son diferentes en cada pueblo, vamos a referirnos a la elección de nuestra autoridad para el Pueblo Totoroez - Cauca.
     
     
  • Pronunciamiento por la preservación del Macizo Colombiano

    Es inaudito y antes que causarnos indignación, lo que nos da es verdadera tristeza saber que entidades como la Corporación Autónoma Regional del Cauca que tiene por misión defender, conservar y preservar el patrimonio ambiental, hoy, se presten a las pretensiones de la Agencia Nacional Minera para la implementación de la política de promoción y formalización de la minería que, para el caso del Macizo Colombiano se convertiría en una verdadera catástrofe.

     
  • La masacre de Caloto: crónica de una vergonzosa impunidad

    En hora buena el Consejo de Estado y la CSJ han tomado estas decisiones, casi 23 años después de la matanza. Sin embargo, no todas las víctimas han sido reparadas y el juicio contra los oficiales de la Policía apenas comienza en un juzgado en la ciudad de Popayán.

Contexto Colombiano

  • La locura de querer construir 17 represas en el Alto Magdalena

    Un movimiento cívico se empieza a formar en varios municipios del departamento del Huila en oposición a un megaproyecto que transformaría radicalmente el río Magdalena. Ese proyecto ya tiene el aval del gobierno de Colombia y fue formulado por Hydrochina, empresa estatal de ese país.
     
  • A la cárcel 16 empresarios de palma de Chocó

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    Un desplazado de Curvaradó contempla sus tierras. Foto: archivo Semana.
     
    Una juez de Medellín condenó a 16 empresarios tras comprobar que se aliaron con los paramilitares para desarrollar un proyecto agroindustrial de palma de aceite en el Bajo Atrato.
     
  • Paramilitares deciden plan de ordenamiento territorial de Apartadó y Turbo

    Nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó no cesa de descubrir cada día nuevas dimensiones del poderío paramilitar y de su unidad de acción con las instituciones de un Estado que se sigue destacando como amplio violador de los derechos de los ciudadanos sin pudor alguno.

     

Vivencias Globales

Comunicados

Cauca: Carta abierta al secretariado de la farc-ep Timoleon Jimenez

Hasta ahora ha hablado el gran responsable revolucionario y el pequeño también, sacando panfletos con amenazas y mentiras. Habló el alto Comisionado y los comisionados subalternos, han hablado los partidos políticos, han hablado los gremios, los comités, los grupos de alto nivel y los grupos de bajo nivel, también sacan sus comunicados los sindicatos, los obreros, los campesinos, los eternos demagogos; han hablado todos…..Falta alguno?

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Comunicado público frente a las amenazas de las Farc

La Asociación de Cabildos Indígenas del Cauca  es la autoridad tradicional de Cxhab Wala Kiwe y es una entidad pública especial con cobertura territorial, que actúa legítimamente bajo los mandatos comunitarios, respetando la autonomía de sus territorios y tiene como mandato guiar la consolidación de un territorio indígena en el marco del derecho propio.  Por tanto, reiteramos que no nos encontramos trabajando con ninguna entidad de seguridad del Estado, mucho menos utilizando nuestra guardia indígena para hacerle juego a la Fuerza Pública. Actuamos bajo nuestros mandatos comunitarios y nuestros usos y costumbres; entre los cuales se encuentra el ejercicio del control territorial y la aplicación de nuestra justicia propia.

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Documentos

Denuncia pública: Nuevas amenazas contra integrantes del Movice, medios y defensores DDHH
El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) denuncia una nueva amenaza firmada por las Águilas Negras, dirigida contra varios de nuestros integrantes, además de otros defensores de derechos humanos, víctimas de crímenes estatales, funcionarios de la Alcaldía de Bogotá y medios alternativos de comunicación.
(35)
Amenazas de muerte, hostigamientos, seguimientos, planes de atentados
Amenazas de muerte, hostigamientos, seguimientos, planes de atentados, órdenes arbitrarias de desalojo contra legítimos habitantes de los predios colectivos Curvaradó, Jiguamiandó, La Larga Tumaradó, Pedeguita y Mansilla.
(55)

ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Los indígenas del Norte del Cauca son tratados como extraños en su propia tierra

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La grave situación que se presenta en el Norte del Cauca no es nueva, lleva tantos años, como años lleva la guerra en esta “Otra Colombia”. La Colombia indígena, negra y campesina, aquella que la Constitución de 1991 reconoció y llenó de derechos, pero los gobiernos y buena parte de la sociedad insisten en negárselos, ya que, por ignorancia o racismo soterrado, no aceptan a estas comunidades como sus semejantes, no les respetan su diversidad étnica y cultural, e incluso, muchos de ellos, en privado, comparten el deseo porque desaparezcan.

 
Pueblos que son considerados un obstáculo para el “desarrollo”, o como una mancha para su imaginario de una Colombia hispánica, católica y castiza; o en el mejor de los casos como una cultura inferior que debe integrarse a la “cultura mayoritaria” en Colombia. Con esta forma de actuar y de pensar, convertimos, especialmente a los indígenas, que llevan miles de años sobre el territorio que hoy llamamos Colombia, extraños en su propia tierra.
 
Gran parte del conflicto del Norte del Cauca no es más que eso, la ignorancia de la realidad de los pueblos indígenas y de sus derechos constitucionales que se suma a la falaz imagen que “la mayoría” del pueblo colombiano tiene de sí, imagen construida por unos medios que nos venden a diario una Colombia mestiza (con presentadoras de ojos verdes y cabello castaño), emprendedora y democrática. Pero, repito, esa mayoría mestiza no existe, somos tan sólo una mueca de lo que pretendemos ser por imitación y eso es lo que nos impide vernos tal y como somos; por esa vía, nos impide también ver, entender y reconocer a los indígenas y a los negros como colombianos y como ciudadanos.
 
Parte del éxito mediático del dramático llanto del sargento García, que hirió profundamente el ego nacional, fue que, el sujeto era un militar rubio y de ojos verdes que estaba siendo humillado por una “horda de indios salvajes”. Lo demás, corrió por cuenta de la desinformación de los medios de comunicación, los comentarios malintencionados y toda la parafernalia para explotar en la opinión pública las imágenes de los indígenas del Cauca cargando al militar para desalojarlo. Paradójicamente, los colombianos nos identificamos más con un fenotipo ario que con las facciones indígenas, negras, e incluso, españolas, de las cuales realmente descendemos. Y la imagen duele porque toca, no al pueblo colombiano, sino a lo qué cree ser y jamás será el pueblo colombiano, un pueblo que se cree rubio, no indio; que toma Coca-Cola, y no Chicha, que come hamburguesas, y no mazamorra de maíz y que ve desde la comodidad de sus casas la guerra por televisión; se preocupa más por ver ¿qué pasa en protagonistas de Nuestra Tele? que por la muerte, el desplazamiento y las violaciones a los Derechos Humanos de millones de personas de esa otra Colombia.
 
Al día siguiente al desalojo, murió asesinado por el Ejército un comunero indígena, Fabián Güetio y la Fuerza Pública hirió a más de veinte nativos, entre ellos, dos miembros de la Guardia Indígena. Ante esto, la mayoría del pueblo colombiano no se indignó, los medios no publicaron imágenes del llanto de la madre de Fabián Güetio y todo porque el muerto y los heridos, eran otra estadística de las decenas de líderes indígenas asesinados en el Cauca. Que muera un indígena no es a la larga tan grave como que un soldado mono llore por culpa de unos indios.
 
Cumplimos 21 años desde que la Constitución reconoció en igualdad de derechos a los pueblos indígenas y a su cultura; aún no hemos podido vencer la tara xenofóbica, excluyente y radical del anterior régimen. Desde instituciones que deberían promover y exigir el respeto a la plurietnia y a la multiculturalidad, como la Procuraduría General de la Nación, lo que vemos son cavernas retardatarias que lanzan a diario inquisidores mensajes para perseguir a las minorías étnicas, sexuales o religiosas.
 
Nos negamos a ver que la exigencia de desalojo de los actores armados emprendida valientemente por la guardia indígena, tienen el sustento constitucional en la autonomía jurídica y política reconocida en los artículos 246 y 330 de la CN que establece la jurisdicción especial indígena bajo la cual sus autoridades tradicionales, en este caso la Guardia Indígena, puede ejercer función jurisdiccional dentro de su ámbito territorial, de conformidad a sus usos y costumbres.
 
El Fiscal General de la Nación se enreda en sí mismo, buscando primero como judicializar a los indígenas, y luego, como “generosamente” extenderles el principio de oportunidad. A pesar que, como excelente constitucionalista que es, sabe muy bien que lo que hay hoy en los territorios indígenas del Norte del Cauca es un verdadero choque de poderes. Choque donde, por un lado están las pretensiones de las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Defensa y el Presidente de la República como Ejecutivo y por el otro el poder judicial, representado en los territorios indígenas por sus autoridades tradicionales, en este caso: la Guardia Indígena.
 
Con la decisión de exigir la desmilitarización de su territorio la Guardia Indígena en ningún caso está violando la Constitución, o la ley, por el contrario, está ejerciendo los derechos otorgados por la Carta del 91, especialmente los derivados del bloque de constitucionalidad en materia de Derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario, como el Protocolo II, adicional a los Convenios de Ginebra de 1949, que fue adoptado a la legislación interna por la ley 171 del 16 de diciembre de 1994, el Convenio 107 de la OIT que estipula los derechos de las comunidades tribales en su territorio, el Convenio 169 de la OIT, que exige la realización de la consulta previa sobre proyectos o acciones que afecten el territorio de los pueblos tribales, el artículo 22 de la CN que dice que: "La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento", la Convención Americana de Derechos Humanos que en su artículo 21 estipula: "La estrecha relación que los indígenas mantienen con la tierra debe ser reconocida y comprendida como la base fundamental de sus culturas, su vida espiritual, su integridad y su supervivencia económica y sobretodo la realización efectiva a los dos principios fundantes de la Constitución Nacional: la soberanía Popular y la diversidad étnica y cultural de la nación.
 
La insistencia por parte del Gobierno Nacional en la militarización de los territorios indígenas no sólo viola las normas básicas del Derecho Internacional Humanitario sino que genera un flagrante desacato al auto 04 de 2009, de seguimiento a la sentencia T-025 de 2004, que evidenció la inminente aniquilación física y cultural de 32 pueblos indígenas por el conflicto armado entre ellos los Nasa, los Guambianos, los Kokonucos, Totoroes y los Yanaconas y ordenó al Gobierno Nacional realizar, bajo el modelo de consulta previa, el marco de protección de estos pueblos, modelos de seguridad que denominó la Corte como planes de salvaguarda que hoy no se han llevado a cabo y, por el contrario, se ha impuesto una vía militar inconsulta, violando normas internacionales y órdenes de la Corte Constitucional que protegen directamente a los pueblos indígenas del Norte del Cauca y a sus territorios.
 

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