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Así Avanza La Segunda Asamblea Nacional De Autoridades Indígenas Del Pueblo Nasa En El Resguardo Indígena De Lopez Adentro, Municipio De Caloto Cauca.

Así Avanza La Segunda Asamblea Nacional De Autoridades Indígenas Del Pueblo Nasa En El Resguardo Indígena De Lopez Adentro, Municipio De Caloto Cauca.

  Nos reunimos en el resguardo de López Adentro, territorio de recuperación y resistencia indígena para trabajar sobre el plan de salvaguarda del pueblo Nasa.  

LA ACIN GRADÚA UN CENTENAR DE GUARDIAS INDÍGENAS PARA LA PAZ Y LA PROTECCIÓN COMUNITARIA.

LA ACIN GRADÚA UN CENTENAR DE GUARDIAS INDÍGENAS PARA LA PAZ Y LA PROTECCIÓN COMUNITARIA.

  En un acto celebre y corto frente a 1100 guardias indígenas, autoridades tradicionales y comuneros delegados de los 20 cabildos indígenas del norte del Cauca, se llevó a cabo el día 18 de noviembre la graduación de 100 comuneros Kiwe Thegnas guardias indígenas, hombres, mujeres...

Acompañados De Los Espíritus De La Madre Tierra Que Con Su Frescura Nos Recibieron En Cali, Nos Movilizamos Por La Paz.

Acompañados De Los Espíritus De La Madre Tierra Que Con Su Frescura Nos Recibieron En Cali, Nos Movilizamos Por La Paz.

Una vez más solemos hacerlo, el día de hoy nos movilizamos en exigencia de nuestro derecho a la paz. Saliendo desde Santander de Quilichao en el Norte de Cauca y con destino la ciudad de Cali, la Chxab Wala Kiwe – ACIN, acompaño la marcha que arribó a la gobernación del Valle del Cauca.

  • Así Avanza La Segunda Asamblea Nacional De Autoridades Indígenas Del Pueblo Nasa En El Resguardo Indígena De Lopez Adentro, Municipio De Caloto Cauca.

    Así Avanza La Segunda Asamblea Nacional De Autoridades Indígenas Del Pueblo Nasa En El Resguardo Indígena De Lopez Adentro, Municipio De Caloto Cauca.

    Martes, 22 Noviembre 2016 16:27
  • LA ACIN GRADÚA UN CENTENAR DE GUARDIAS INDÍGENAS PARA LA PAZ Y LA PROTECCIÓN COMUNITARIA.

    LA ACIN GRADÚA UN CENTENAR DE GUARDIAS INDÍGENAS PARA LA PAZ Y LA PROTECCIÓN COMUNITARIA.

    Miércoles, 23 Noviembre 2016 15:00
  • Acompañados De Los Espíritus De La Madre Tierra Que Con Su Frescura Nos Recibieron En Cali, Nos Movilizamos Por La Paz.

    Acompañados De Los Espíritus De La Madre Tierra Que Con Su Frescura Nos Recibieron En Cali, Nos Movilizamos Por La Paz.

    Viernes, 25 Noviembre 2016 22:17

Comunicados

Nuevos Hechos Protagonizados Por Organizaciones Paramilitares En La Zona.
 

Comunicamos a la opinión pública, organizaciones defensoras de derechos

humanos y al ministerio público que:

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En medio de la Asamblea de Autoridades del Pueblo Nasa y la protocolización del Plan de Salvaguarda (auto 004 de 2009) se presentan actos de agresión y violación al territorio indígena por parte de la Policía Nacional.

 


­­COMUNICADO DERECHOS HUMANOS DE ACIN.

Noviembre 23 de 2016.

 

En medio de la Asamblea de Autoridades del Pueblo Nasa  y la protocolización del Plan de Salvaguarda (auto 004 de 2009) se presentan actos de agresión y violación al territorio indígena por parte de la Policía Nacional.

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    Segundo dia Saakhelu Tacueyo

Nuestra Palabra Kueta Susuza

  • ¡hablando y haciendo paz desde la memoria de los territorios!


    Dentro del escenario de formación y la apuesta político-organizativa de nuestro movimiento, hemos venido consolidando distintos proyectos con el objetivo de  potenciar, difundir y desarrollar ejercicios de memoria que se han venido construyendo  desde años atrás, como parte, de nuestros  derechos a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

     
  • “La tierra no créese pero las familias si”

    Un joven que anteriormente participó  en  Movimiento juvenil, cuanta que  la liberación de la Madre Tierra es muy importante hacerle seguimiento, porque estas tierras pertenecieron a nuestros ancestros. "Hoy nosotros  que somos la futura generación queremos bajar a la parte  plana donde nos sacaron anterior mente".

     
  • La liberación de la Madre Tierra sigue siendo arremetida por las fuerzas privadas del estado.

    En  horas de la mañana  del día de hoy lunes, cuando la comunidad se disponía a realizar la minga de  liberación de la Madre Tierra que consistía en  tumbar la Caña, hombres de la fuerza pública habían arremetido contra la comunidad con disparo de armas de fuego mientras la  población civil  iniciaba su labor de liberación.

Contexto Colombiano

Vivencias Globales

  • Diversas organizaciones defienden propuesta legal para impedir la criminalización de las Radios Comunitarias

    La iniciativa legal fue presentada por el Senador Alejandro Navarro en diciembre del 2015 y busca eliminar las penas privativas de libertad para la radiodifusión sin licencia, modificando el artículo 36 B a) de la Ley General de Telecomunicaciones en donde las radios comunitarias han sido las principales afectadas. De aprobarse el proyecto, se eliminaría una importante barrera para el ejercicio pleno de la libertad de expresión y del derecho a la comunicación en Chile.

     
  • El planeta pierde 33 mil hectáreas de tierra fértil por día

    IPS, 19 de agosto, 2016.- El mundo pierde 12 millones de hectáreas de tierra fértil por año, lo que equivale a 33.000 hectáreas diarias, de 30 a 35 veces más que la proporción histórica.

     
  • Nicaragua: tierras para los rusos y despojo para los indígenas

    La demanda de demarcación de las tierras indígenas fue presentada desde hace diez años por el Gobierno Comunal Creole de Bluefields. LA PRENSA/LISSA VILLAGRA

    El Gobierno de Nicaragua ofreció cuatro millones de hectáreas disponibles del territorio nacional durante la Ronda de Negocios y Foro Mediático Rusia-América Latina, que se desarrolló el 30 de marzo en Uruguay.

    El ofrecimiento fue calificado como una “contradicción obscena”, por el abogado constitucionalista Gabriel Álvarez, teniendo en cuenta que el 30 de marzo la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación (Conadeti) reconoció solo el siete por ciento de las tierras que el Gobierno Comunal Creole de Bluefields (GCCB) reclamaba desde hace diez años.

     

Nuestra Palabra

¡LA PAZ es el camino!



 
Históricamente los pueblos indígenas del país, hemos venido reclamando y
exigiendo el fin del conflicto armado y la guerra en Colombia. Desde la llegada de
los españoles: la violencia, el saqueo, la invasión y el despojo, se convirtieron en
la forma cómo se fueron apropiando de los territorios de los pueblos excluidos de
la nación colombiana. Luego de 52 años de confrontación armada entre la guerrilla
de las FARC y el gobierno colombiano, y de varios intentos por lograr una solución
política al conflicto armado en Colombia, reconocemos de manera positiva el
acuerdo firmado el día 12 de noviembre de 2016 entre las partes de la Mesa de La
Habana (Cuba). 

Documentos

Ratificamos Nuestro Compromiso con la Paz de Colombia, Valorando Positivamente el Fin Del Conflicto Armado Y Posicionándonos Decididamente con el SI en el Plebiscito.

 La consejería del CRIC, tomando como base el punto 6 de la junta directiva celebrada los días 26 y 27 de julio del presente año, ratifica su decisión de apoyar y participar activamente en la campaña por el SI al plebiscito, realizar pedagogía por la paz desde nuestra dinámica organizativa e insistir en una sesión con delegados de la mesa de la Habana en la María, Piendamó, territorio de convivencia, diálogo y negociación de la sociedad civil.  

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¡LA PAZ SÍ ES CON NOSOTROS (AS)!

Históricamente los pueblos indígenas  hemos venido reclamando la Paz en Colombia. Desde la llegada de los españoles a nuestros territorios: la violencia, el saqueo y el despojo, se convirtieron en una constante para quienes hemos resistido a la guerra, por esto apoyamos este importante paso para que luego de 52 años de confrontación armada, se cierre un ciclo doloroso y trágico para Colombia: el conflicto armado. 

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ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Si todos fuéramos Toribío

Ratio:  / 0
MaloBueno 

Tal vez por primera vez los colombianos estamos escuchando con respeto a los indígenas del norte del Cauca: se lo han ganado por su actitud vertical al rechazar por igual a todos los actores armados. Un ejemplo de dignidad.

Una seguridad equivocada

Si todos fuéramos Toribío y tuviésemos el valor civil y el coraje de los indígenas del norte del Cauca, la paz estaría más cercana — como una llave que debemos forjar entre todos en el yunque de la civilidad — y la guerra quedaría confinada retumbando en exclusivos clubes capitalinos, como un eco de dementes. Pero no.

Resulta que somos citadinos que nos refugiamos en unidades residenciales y edificios custodiados por compañías de seguridad privada: nuestro mayor desvelo y obsesión parecería ser el evitar a cualquier precio resultar víctimas de la inseguridad. Incluso a muchos los tiene sin cuidado convertirse en cómplices de victimarios, con tal de vivir seguros.

Por eso somos incapaces de imaginar una seguridad sin armas, sin cámaras de vigilancia en cada esquina y sin una nutrida presencia policial en las calles.

Por la misma razón, bastantes citadinos confunden el Estado de derecho con la fuerza que protege exclusivamente sus derechos. Su ciudadanía se agota en el ejercicio de sus ganancias, el aumento de sus valores bursátiles y la defensa de sus privilegios.

Una mayoría considerable imagina a la Fuerza Pública como una red más amplia de seguridad privada que se extiende por el territorio nacional al servicio del turismo, la recreación y los negocios: “Vive Colombia, viaja por ella”.

En fin, en nuestras ciudades predomina una seguridad individual paranoica que se nutre del miedo y de la desconfianza, sustentada en el poder del dinero que proporciona escoltas, compañías de vigilancia privada y hasta generosas recompensas oficiales.

Por ello, en los barrios periféricos y marginales donde los derechos, los bienes y los servicios estatales realmente escasean, paradójicamente son las bandas armadas ilegales quienes brindan la seguridad o desatan el terror, según sus conveniencias personales y afinidades ideológicas.

El Estado compra lealtades fugaces de redes de informantes y pretende que con solo añadir el adjetivo “democrática” va a dotar de legitimidad y derecho a dicha política. Pero con toda su parafernalia de “cooperantes” y una mayor presencia de la Fuerza Pública, la política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Cauca ni en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.

Incluso su prestigio mediático no ha logrado ocultar la tenebrosa sombra de los “falsos positivos”, pues ya han sido condenados 14 miembros del Ejército por el asesinato de jóvenes de Soacha, víctimas de una red de seguridad nada democrática y peligrosamente criminal por sus resultados prácticos Todos los anteriores y dolorosos acontecimientos demuestran que es una falacia equiparar “seguridad democrática” y paz.

Una paz telúrica y ciudadana

Así lo están demostrando, con sus palabras y acciones, los indígenas organizados en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y en la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), con la vocería de Feliciano Valencia y el respaldo monolítico de la Guardia Indígena, exigiendo a todas las organizaciones armadas por igual — desde la Fuerza Pública hasta las FARC — que los dejen sembrar la paz telúrica en su territorio y cosecharla en su vida comunitaria.

Aquella paz que sólo germina a partir de acuerdos que honran la palabra y de la Minga que dignifica la vida de todos, protegida por el poder civil de su invencible Guardia Indígena. No quieren la paz de las fosas y de los campos minados, de los bombardeos oficiales y de las celadas guerrilleras, de los falsos discursos gubernamentales y de las quimeras revolucionarias, que cada día cobran más víctimas indígenas y campesinas.
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La política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Caucani en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.   

Repudian la paz de los vencedores, que sólo aumenta el odio de los vencidos y su infinita e inagotable memoria vengativa. Esa paz que se proclama todos los días, desde hace más de medio siglo, en los partes de victoria oficial contra los “bandoleros” de ayer y los “terroristas” de hoy. Y que a su vez los “terroristas” desmienten con sus “heroicas” acciones contra la Fuerza Pública, donde casi siempre la mayoría de las víctimas terminan siendo civiles.  

Los indígenas repudian y rechazan esa criminal paz por la que deliran todos los “señores de la guerra”, desde los uniformados hasta los pusilánimes “ciudadanos de bien”, siempre dispuestos a elegir a quien imparta órdenes para que otros maten y mueran en nombre de la “patria” y la “democracia”.

Seguramente por ello los pueblos indígenas no cuentan con ejércitos, sino con guardia indígena, no disponen de armas sino de bastones, no tienen proyectiles sino palabras. Y con ellos forman un vasto tejido humano que presta seguridad a la comunidad y a la “Madre Tierra”, porque están comprometidos con una paz telúrica, en armonía cósmica con la vida: saben bien “que sólo el equilibrio deshace la fuerza”.

No les interesa tanto dominar, controlar, expoliar o explotar el territorio, sino conservarlo y legarlo a las generaciones venideras en beneficio de todos. Por eso están empeñados en que abandonen el territorio de sus resguardos y municipios aquellos que a punta de armas y violencia o leyes y tratados comerciales pretenden aniquilar el orden de la vida para proteger las inversiones de su orden.

Textos que inspiran respeto

En tal empeño no temen confrontar a los mercaderes, tanto los legales como los ilegales. A los narcotraficantes los han emplazado desde tiempo atrás, como dejaron constancia en la Declaración Final de la Segunda Minga proclamada en Tacueyó en febrero de 2009 en su sexto punto:

“Los cultivos de coca se han convertido también en un pretexto de intervención de los actores armados legales e ilegales. Se han convertido en una estrategia de ampliación territorial y de suplantación de la autoridad indígena por parte de las FARC, que aprovechándose de la situación económica de algunas familias que tienen cultivos, pretende imponerles impuestos, aplicarles supuestas normas y cooptarlos. También los cultivos se utilizan como pretexto para la intervención del Estado, que ha incumplido totalmente los compromisos de erradicación voluntaria, desconoce nuestras propuestas de sustitución de cultivos, y en cambio privilegia la guerra química, los mecanismos militares y el involucramiento de las comunidades en la estrategia de guerra”.

“Con el pretexto de su guerra contra el Estado, la insurgencia ataca a las comunidades y busca suplantar nuestra autoridad. Mientras nosotros construimos un gobierno municipal popular que le rinde cuentas a los cabildos y a la asamblea de comuneros, la guerrilla se toma los municipios, destruye nuestras casas y da pretexto para que la fuerza pública invada las comunidades; nosotros, con la autoridad de nuestros bastones, desmontamos las trincheras de la policía del centro de Caldono, Toribío y Jambaló para que su presencia no afecte a la población civil, mientras la guerrilla deja minas antipersona y no tiene ninguna consideración por la gente que no hace parte de la guerra; mientras nosotros sin ningún temor le hacemos juicio político a los militares que han asesinado a comuneros indígenas, ellos secuestran a miembros de nuestras comunidades para ajusticiarlos por supuestos delitos, como si no hubiéramos dado prueba de tener mejor capacidad de aplicar justicia comunitaria que ninguna otra institución.

Es como si estuvieran en contra del poder popular y del gobierno directo de los comuneros indígenas; pareciera que están por la toma del poder que los sectores populares y los indígenas hemos construido con mucho esfuerzo, y hubieran renunciado a tomarse el poder que tienen los ricos”.

Por todo lo anterior, concluyen en la Declaración de Jambaló:

“Apoyamos todo esfuerzo hacia un proceso de paz que se dé en el territorio nacional, siempre y cuando sea una paz dialogada, concertada con la población civil y con soluciones prácticas a los problemas a corto, mediano y largo plazo. No aceptamos la intervención de ningún actor armado o externo en nuestra vida, en nuestro ejercicio de gobierno propio y libre determinación, o la aplicación de justicia; exigimos a unos y otros, que respeten el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, a que no nos involucren en actividades militares, a que no nos ataquen a mansalva”.

Si todos tuviéramos la coherencia que han demostrado los indígenas al no separar la palabra de la acción, entonces nuestro poder civil haría posible la paz, porque los violentos no tendrían otra opción que deponer sus armas y aceptar los argumentos de la vida, la justicia y la dignidad que hoy encarnan los pobladores de Toribio y el norte del Cauca.

Por eso deberíamos empezar a reconocer que Toribio somos todos y construir juntos, en una Minga nacional, una paz telúrica y ciudadana, sin vencedores ni vencidos, donde la reconciliación sea posible en torno a la memoria, la verdad y la dignidad de todas las víctimas junto al cuidado y el respeto de nuestra “Madre Tierra”.

Para mayor comprensión de la actual coyuntura, consultar la declaración del CRIC: "Terminar la guerra, defender la autonomía, reconstruir los bienes civiles y construir la paz".

http://razonpublica.com/index.php/regiones-temas-31/3103-si-todos-fueramos-toribio-.html

Comments   

 
#1 Miller 2012-07-18 12:17
Todos los colombianos de una manera u otra, tenemos sangre indígena en nuestras venas, la Paz en un territorio se logra siguiendo unos lineamientos políticos serios, que busquen el beneficio de un país como un todo, sentir orgullo de lo que representa el Estado y sus dirigentes, la época revolucionaria ha demostrado que ya pasó a ser un cartel de narcotráfico y debemos apoyarnos en lo que tenemos y lo único fuerte son las fuerzas militares, no son perfectas pero con ellas podemos contar.
 

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