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Las comunidades indígenas aplican remedio a jóvenes en Toribio - Cauca

Las comunidades indígenas aplican remedio a jóvenes en Toribio - Cauca

Desde el día jueves 16 de Mayo en la Vereda del Sesteadero, Municipio de Toribio – Cauca, la comunidad se declaró en Asamblea Permanente tras el asesinato del comunero Jhon Alexander Vitonás Yosando, de 14 años de edad, por parte de otros adolescentes reclutados por las milicias de las FARC....

Comunicado para Accionistas de la Anglo Gold Ashanti en Colombia

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  A pocos días, ya, de la realización el próximo 5 de junio de la “gran marcha carnaval por la vida” contra la megaminería y especialmente contra la multinacional Anglo Gold Ashanti, en la ciudad de Ibagué, capital del Departamento del Tolima en Colombia, el Comité Ambiental desde ha...

Cafeteros proponen Unidad por la Defensa del Agro

Cafeteros proponen Unidad por la Defensa del Agro

  La VII Asamblea Nacional del Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera, reunida en la ciudad de Popayán, Cauca, con la presencia de delegaciones de 12 departamentos y una vez analizado el desarrollo de los acuerdos que permitieron el levantamiento del Paro Cívico Cafetero...

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    Miércoles, 22 Mayo 2013 00:33
  • Comunicado para Accionistas de la Anglo Gold Ashanti en Colombia

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    Miércoles, 22 Mayo 2013 12:17
  • Cafeteros proponen Unidad por la Defensa del Agro

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    Jueves, 23 Mayo 2013 11:26

Nuestra Palabra

Colombia: lucro para empresarios o salud para la gente

El sistema de salud de Colombia genera grandes ganancias a las empresas de salud y miles de muertes a los colombianos y colombianas. El Estado que debe protegernos nos persigue, nos abandona y permite el lucro con nuestro sufrimiento. Intentamos organizarnos para resistir y exigir la salud como derecho fundamental, pero enfrentamos una maquinaria de engaños y trampas al servicio de un negocio privado. La historia que contamos a continuación es una de muchas. Convocamos la solidaridad, la consciencia y el apoyo de todas y todos por Mireya y porque con ella nos ayudemos a denunciar y transformar este sistema que privatiza los derechos. Porque en Colombia el modelo de salud mata, compartimos nuestra palabra, esta denuncia y el llamado a buscar alternativas.

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  • Tráiler - Y siguen llegando por el oro

Nuestra Palabra Kueta Susuza

  • Junta directiva en el Resguardo de Agua Negra de Morales

    Durante los días 20 y 21 de mayo las autoridades indígenas de los resguardos de Honduras, el Chimborazo , Agua negra y los cabildos de nuevo horizonte, nueva esperanza, Kwes Kiwe y Mosocue se reúnen en el resguardo de Honduras con el propósito de evaluar los espacios de trabajo de la asociación zonal desde los diferentes espacios como el espacio político, económico, territorial y de autoridades.
     
     
  • Abril de paz y guerra

    Se consolida el movimiento social por la paz. El hecho político más relevante de los últimos meses ha sido el nacimiento de un Movimiento Social por la Paz en Colombia. 
     
  • Las que recuperaron las Tierras - Asamblea de mujeres en Las Delicias

    El 17 de Mayo de 2013, se desarrolló una Asamblea de Mujer y Familia en el Resguardo de Las Delicias del municipio de Buenos Aires - Cauca, con el propósito de hacer un recuento histórico del programa mujer local y de la participación de las mayoras del Resguardo en las recuperaciones de tierras.  

Contexto Colombiano

  • Colombia: Modelo para desarmar

    El pacto del Frente Nacional (1958-74) fue hecho por los partidos liberal y conservador para repartirse la burocracia y la corrupción por partes iguales: Todos comen en el mismo plato al mismo tiempo o se turnan y nadie le ladra a nadie, como perros amigos. 
     
     
  • Trampolín para el exterminio del Pueblo Pijao

    Han llegado diferentes mega-proyectos al territorio ancestral Pijao en el departamento del Tolima: de hidrocarburos, minería, hidroeléctricas, el proyecto de riego Triángulo del Tolima, concesiones de agua y, últimamente, el cruce del oleoducto San Martín Meta - Mar Pacífico.

     
  • El horóscopo del TLC

    "En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”. Ramón de Campoamor
     
     

Vivencias Globales

  • La anulación de la sentencia contra Rios Montt y los fertilizantes de la impunidad

    La Corte Constitucional (CC) de Guatemala revocó el lunes pasado la sentencia por genocidio contra el dictador Efraín Río Montt, acusado de ser responsable de la muerte de 1771 indígenas Ixiles, durante su régimen desde marzo de 1982 hasta agosto de 1983.

     

     
  • Tratados de inversión: Estados en la cuerda floja

    Estados en la cuerda floja cuestionan los tratados de inversión. Arbitraje sobre inversiones y DDHH: El caso del derecho al agua. El Mercosur y el tratamiento de las inversiones. La apuesta de Ecuador para las inversiones: Transformar el sistema internacional de protección. Estados hacen frente común. OMS y control del tabaco: La demanda de Philip Morris contra Uruguay. Argentina y las inversiones extranjeras. Compañías mineras, El Salvador y la defensa del agua: El oro o la vida. Alternativas a las reglas internacionales de inversión. Un breve repaso histórico: La campaña contra TBIs y el CIADI.

     
  • Conflictos mineros y el derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas

    A más de un año y medio de la promulgación de la Ley de la Consulta Previa, la “novedosa” posibilidad de su no aplicación en territorios destinados a la minería, nos permite plantear nuevos retos al volvernos a topar con la magra institucionalidad democrática del Estado,
     
     

Comunicados

Carta de los Pueblos Indígenas de Colombia a las FARC-EP

Preferimos contestar la carta suya, que propone conversar, porque la otra nos anuncia –ahora sí con toda la claridad-- que somos objetivo militar de esos frentes de las FARC. Eso ya lo sabíamos, pero ahora con esa declaración oficial de las FARC ya nos ahorran la tarea de hacer las investigaciones sobre los responsables cuando aparezca el próximo muerto, que seguro llegará; al fin y al cabo no hemos visto que el Secretariado le dé la orden imperativa a sus frentes de que paren la matanza de indios nasa y de otros pueblos hermanos.

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Movimiento Indígena exige verdad, justicia y reparación integral a las FARC

Dolidos y preocupados por las consecuencias que deja la guerra en nuestros territorios pero a la vez con esperanza y expectativas porque en La Habana se negocie la terminación del conflicto armado, los indígenas del Cauca agrupados en ACIN, CRIC y ONIC, nos dirigimos a usted señor Timoleón Jiménez, comandante del Estado Mayor de las FARC para expresarle lo siguiente:

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Documentos

Algunas reflexiones respecto al aniversario XVIII de la OPIAC

El mundo mientras estaba mirando las elecciones de Venezuela, el conflicto de Siria, la bomba que explotó en Boston, los diálogos en Cuba; los 56 pueblos indígenas de la Amazonia Colombiana estábamos celebrando los 18 años de haberse creado nuestra Organización OPIAC en una pequeña ciudad llamado Mitú (Vaupés) al suroriente de Colombia. Como era de esperar estábamos alejados del bullicio y los medios de comunicación. Este evento que contó con el apoyo del Ministerio del Interior a través de la dirección de asuntos indígenas, la alcaldía de este municipio y otras entidades, se logró convocar delegaciones de Guainía, Guaviare, Caquetá, Amazonas y Putumayo.

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Pronunciamiento público en relación con el proyecto hidroeléctrico Porvenir II

 

La Mesa de Derechos Humanos y Protección Humanitaria del Oriente Antioqueño, públicamente se pronuncia en relación con el proceso de licenciamiento del proyecto hidroeléctrico Porvenir II, a ser desarrollado en una área de aproximadamente 1.200 hectáreas pertenecientes a los municipio de San Carlos, San Luis, Puerto Nare y Caracolí, y  generaría impactos ambientales indirectos en la zona Páramo del mismo Oriente y en el ecosistema del Magdalena Medio.
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ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Si todos fuéramos Toribío

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Tal vez por primera vez los colombianos estamos escuchando con respeto a los indígenas del norte del Cauca: se lo han ganado por su actitud vertical al rechazar por igual a todos los actores armados. Un ejemplo de dignidad.

Una seguridad equivocada

Si todos fuéramos Toribío y tuviésemos el valor civil y el coraje de los indígenas del norte del Cauca, la paz estaría más cercana — como una llave que debemos forjar entre todos en el yunque de la civilidad — y la guerra quedaría confinada retumbando en exclusivos clubes capitalinos, como un eco de dementes. Pero no.

Resulta que somos citadinos que nos refugiamos en unidades residenciales y edificios custodiados por compañías de seguridad privada: nuestro mayor desvelo y obsesión parecería ser el evitar a cualquier precio resultar víctimas de la inseguridad. Incluso a muchos los tiene sin cuidado convertirse en cómplices de victimarios, con tal de vivir seguros.

Por eso somos incapaces de imaginar una seguridad sin armas, sin cámaras de vigilancia en cada esquina y sin una nutrida presencia policial en las calles.

Por la misma razón, bastantes citadinos confunden el Estado de derecho con la fuerza que protege exclusivamente sus derechos. Su ciudadanía se agota en el ejercicio de sus ganancias, el aumento de sus valores bursátiles y la defensa de sus privilegios.

Una mayoría considerable imagina a la Fuerza Pública como una red más amplia de seguridad privada que se extiende por el territorio nacional al servicio del turismo, la recreación y los negocios: “Vive Colombia, viaja por ella”.

En fin, en nuestras ciudades predomina una seguridad individual paranoica que se nutre del miedo y de la desconfianza, sustentada en el poder del dinero que proporciona escoltas, compañías de vigilancia privada y hasta generosas recompensas oficiales.

Por ello, en los barrios periféricos y marginales donde los derechos, los bienes y los servicios estatales realmente escasean, paradójicamente son las bandas armadas ilegales quienes brindan la seguridad o desatan el terror, según sus conveniencias personales y afinidades ideológicas.

El Estado compra lealtades fugaces de redes de informantes y pretende que con solo añadir el adjetivo “democrática” va a dotar de legitimidad y derecho a dicha política. Pero con toda su parafernalia de “cooperantes” y una mayor presencia de la Fuerza Pública, la política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Cauca ni en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.

Incluso su prestigio mediático no ha logrado ocultar la tenebrosa sombra de los “falsos positivos”, pues ya han sido condenados 14 miembros del Ejército por el asesinato de jóvenes de Soacha, víctimas de una red de seguridad nada democrática y peligrosamente criminal por sus resultados prácticos Todos los anteriores y dolorosos acontecimientos demuestran que es una falacia equiparar “seguridad democrática” y paz.

Una paz telúrica y ciudadana

Así lo están demostrando, con sus palabras y acciones, los indígenas organizados en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y en la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), con la vocería de Feliciano Valencia y el respaldo monolítico de la Guardia Indígena, exigiendo a todas las organizaciones armadas por igual — desde la Fuerza Pública hasta las FARC — que los dejen sembrar la paz telúrica en su territorio y cosecharla en su vida comunitaria.

Aquella paz que sólo germina a partir de acuerdos que honran la palabra y de la Minga que dignifica la vida de todos, protegida por el poder civil de su invencible Guardia Indígena. No quieren la paz de las fosas y de los campos minados, de los bombardeos oficiales y de las celadas guerrilleras, de los falsos discursos gubernamentales y de las quimeras revolucionarias, que cada día cobran más víctimas indígenas y campesinas.
Hernando_Llano_Angel_guardia_indigena
La política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Caucani en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.   

Repudian la paz de los vencedores, que sólo aumenta el odio de los vencidos y su infinita e inagotable memoria vengativa. Esa paz que se proclama todos los días, desde hace más de medio siglo, en los partes de victoria oficial contra los “bandoleros” de ayer y los “terroristas” de hoy. Y que a su vez los “terroristas” desmienten con sus “heroicas” acciones contra la Fuerza Pública, donde casi siempre la mayoría de las víctimas terminan siendo civiles.  

Los indígenas repudian y rechazan esa criminal paz por la que deliran todos los “señores de la guerra”, desde los uniformados hasta los pusilánimes “ciudadanos de bien”, siempre dispuestos a elegir a quien imparta órdenes para que otros maten y mueran en nombre de la “patria” y la “democracia”.

Seguramente por ello los pueblos indígenas no cuentan con ejércitos, sino con guardia indígena, no disponen de armas sino de bastones, no tienen proyectiles sino palabras. Y con ellos forman un vasto tejido humano que presta seguridad a la comunidad y a la “Madre Tierra”, porque están comprometidos con una paz telúrica, en armonía cósmica con la vida: saben bien “que sólo el equilibrio deshace la fuerza”.

No les interesa tanto dominar, controlar, expoliar o explotar el territorio, sino conservarlo y legarlo a las generaciones venideras en beneficio de todos. Por eso están empeñados en que abandonen el territorio de sus resguardos y municipios aquellos que a punta de armas y violencia o leyes y tratados comerciales pretenden aniquilar el orden de la vida para proteger las inversiones de su orden.

Textos que inspiran respeto

En tal empeño no temen confrontar a los mercaderes, tanto los legales como los ilegales. A los narcotraficantes los han emplazado desde tiempo atrás, como dejaron constancia en la Declaración Final de la Segunda Minga proclamada en Tacueyó en febrero de 2009 en su sexto punto:

“Los cultivos de coca se han convertido también en un pretexto de intervención de los actores armados legales e ilegales. Se han convertido en una estrategia de ampliación territorial y de suplantación de la autoridad indígena por parte de las FARC, que aprovechándose de la situación económica de algunas familias que tienen cultivos, pretende imponerles impuestos, aplicarles supuestas normas y cooptarlos. También los cultivos se utilizan como pretexto para la intervención del Estado, que ha incumplido totalmente los compromisos de erradicación voluntaria, desconoce nuestras propuestas de sustitución de cultivos, y en cambio privilegia la guerra química, los mecanismos militares y el involucramiento de las comunidades en la estrategia de guerra”.

“Con el pretexto de su guerra contra el Estado, la insurgencia ataca a las comunidades y busca suplantar nuestra autoridad. Mientras nosotros construimos un gobierno municipal popular que le rinde cuentas a los cabildos y a la asamblea de comuneros, la guerrilla se toma los municipios, destruye nuestras casas y da pretexto para que la fuerza pública invada las comunidades; nosotros, con la autoridad de nuestros bastones, desmontamos las trincheras de la policía del centro de Caldono, Toribío y Jambaló para que su presencia no afecte a la población civil, mientras la guerrilla deja minas antipersona y no tiene ninguna consideración por la gente que no hace parte de la guerra; mientras nosotros sin ningún temor le hacemos juicio político a los militares que han asesinado a comuneros indígenas, ellos secuestran a miembros de nuestras comunidades para ajusticiarlos por supuestos delitos, como si no hubiéramos dado prueba de tener mejor capacidad de aplicar justicia comunitaria que ninguna otra institución.

Es como si estuvieran en contra del poder popular y del gobierno directo de los comuneros indígenas; pareciera que están por la toma del poder que los sectores populares y los indígenas hemos construido con mucho esfuerzo, y hubieran renunciado a tomarse el poder que tienen los ricos”.

Por todo lo anterior, concluyen en la Declaración de Jambaló:

“Apoyamos todo esfuerzo hacia un proceso de paz que se dé en el territorio nacional, siempre y cuando sea una paz dialogada, concertada con la población civil y con soluciones prácticas a los problemas a corto, mediano y largo plazo. No aceptamos la intervención de ningún actor armado o externo en nuestra vida, en nuestro ejercicio de gobierno propio y libre determinación, o la aplicación de justicia; exigimos a unos y otros, que respeten el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, a que no nos involucren en actividades militares, a que no nos ataquen a mansalva”.

Si todos tuviéramos la coherencia que han demostrado los indígenas al no separar la palabra de la acción, entonces nuestro poder civil haría posible la paz, porque los violentos no tendrían otra opción que deponer sus armas y aceptar los argumentos de la vida, la justicia y la dignidad que hoy encarnan los pobladores de Toribio y el norte del Cauca.

Por eso deberíamos empezar a reconocer que Toribio somos todos y construir juntos, en una Minga nacional, una paz telúrica y ciudadana, sin vencedores ni vencidos, donde la reconciliación sea posible en torno a la memoria, la verdad y la dignidad de todas las víctimas junto al cuidado y el respeto de nuestra “Madre Tierra”.

Para mayor comprensión de la actual coyuntura, consultar la declaración del CRIC: "Terminar la guerra, defender la autonomía, reconstruir los bienes civiles y construir la paz".

http://razonpublica.com/index.php/regiones-temas-31/3103-si-todos-fueramos-toribio-.html

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Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca - ACIN CXAB WALA KIWE - Territorio del Gran Pueblo correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Calle 3 - 7 A 20. Telefax: (2) 8290958 - (2) 8293999 Santander de Quilichao - Cauca – Colombia. Con el apoyo de: www.afrodescendientes.com