Inicio
Guerra en el norte del Cauca: La masacre de los pobres y el funeral de los soldados

Guerra en el norte del Cauca: La masacre de los pobres y el funeral de los soldados

  La propaganda ante la muerte de 11 soldados a manos de las FARC en el Norte del Cauca, distorsiona la verdad para ahogar en sangre y terror a las comunidades sometidas a una guerra en su contra en estos territorios. La paz: Las negociaciones para alcanzar acuerdos en La Habana,...

Cauca: “Sabemos que nuevamente tienen en la mira a El Naya para despojarlo”

Cauca: “Sabemos que nuevamente tienen en la mira a El Naya para despojarlo”

  La comunidad del Naya convoca la solidaridad para prevenir nueva incursión militar a su territorio   Dos delegados de la comunidad del Alto Naya estuvieron visitando la ACIN y también el Tejido de Comunicación. Esta visita tiene el objetivo de socializar la...

San José de Apartadó: ¿Qué pretenden esconder militares y paramilitares generando desplazamientos?

San José de Apartadó: ¿Qué pretenden esconder militares y paramilitares generando desplazamientos?

  ´´...Nuestro clamor de justicia se mantiene, aunque nos cuesta nuestra propia vida, preferimos cualquier cosa antes que callar...``   Por estos días, en Urabá se desarrolla una monstruosa operación militar y judicial supuestamente para dar con el paradero de alias...

  • Guerra en el norte del Cauca: La masacre de los pobres y el funeral de los soldados

    Guerra en el norte del Cauca: La masacre de los pobres y el funeral de los soldados

    Sábado, 18 Abril 2015 11:09
  • Cauca: “Sabemos que nuevamente tienen en la mira a El Naya para despojarlo”

    Cauca: “Sabemos que nuevamente tienen en la mira a El Naya para despojarlo”

    Sábado, 18 Abril 2015 12:25
  • San José de Apartadó: ¿Qué pretenden esconder militares y paramilitares generando desplazamientos?

    San José de Apartadó: ¿Qué pretenden esconder militares y paramilitares generando desplazamientos?

    Lunes, 20 Abril 2015 12:42

Nuestra Palabra

Cauca: Caminando en memoria de Guillermo Paví

La guardia indígena ...
El pasado lunes 13 de abril, fue devuelto a la Madre Tierra SIBERSTON GUILLERMO PAVÍ, acompañado de mujeres, jóvenes, niñxs y mayorxs que sabían que había dado su vida en la Liberación de la Madre Tierra en La Emperatriz - Caloto, donde las balas asesinas de la policía le quitaron su vida el 10 de abril.

Menú Multimedia

  • Video inicio

    Victimarios en la escena del crimen

Nuestra Palabra Kueta Susuza

  • Parar la guerra en el Cauca

    Las organizaciones indígenas y de afrodescendientes del norte del Cauca han rechazado el brutal ataque realizado por las Farc en la vereda de Esperanza – Timba del municipio de Buenos Aires. La ACIN en su comunicado del 16 de abril condena el hecho que califica como un asesinato y denuncia la ola de asesinatos de civiles que se ha desatado en esta región y que tiene su más reciente desarrollo en el secuestro y ejecución de comuneros en Agua Bonita.
     
  • La guerra, la muerte, la violencia y el terror regresa a las comunidades y territorios del norte del Cauca

    COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA: LA ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS DEL NORTE DEL CAUCA -ACIN- CXHAB WALA KIWE, ante los hechos de violencia que vienen ocurriendo en los últimos días, se permite informar y denunciar la situación que se viene presentando en la zona del departamento del Norte del Cauca.
     
  • Convocatoria abierta a la audiencia pública: Violación de Derechos Humanos por parte del estado colombiano en el marco de las acciones de liberación de la Madre Tierra en el norte del Cauca

    Audiencia en La Empe...
    Desde el año 2005 atendiendo los mandatos comunitarios reactivamos la liberación de la Madre Tierra. La minería, la agroindustria de la caña y el agrocombustible, el conflicto armado, los cultivos de uso ilícito la están matando y no aguanta más, tampoco nosotros sus hijos, quienes la defendemos y la protegemos. La ausencia de una política agraria en el país, la alta concentración de la tierra en Colombia, la insuficiencia de tierras para los pueblos indígenas que habitamos la parte alta de la montaña, y para afrodescendientes y campesinos son razones suficientes para exigir la devolución de los territorios ancestrales y liberarlos del secuestro y explotación al que están sometidos.

Contexto Colombiano

  • Farc - Estado: No asesinen más pueblo con su guerra

    Una vez más queda claro que el objetivo es matar al pueblo con o sin uniforme. Hace poco mataron a 10 soldados, ahora denuncian el asesinato de por lo menos 5 civiles en Suárez. Además de estas recientes masacres, no olvidemos la del 2001, cuando igual que ahora se militarizó el territorio. En realidad no importa si las balas vienen de la guerrilla o del ejército, pues lo evidente es que en cada ataque venga de donde venga las y los muertos son colombianos empobrecidos usados como carne de cañón para que unos pocos acumulen. Para completar las FARC acaba de darle otro pretexto al gobierno para que ordenen el exterminio de más inocentes. No más guerra. Los masacradores del pueblo negocian La Paz matando, la negocian en medio de su guerra.
     
  • Asesinatos selectivos contra población desplazada afro en Bogotá

    Manifestación de la comunidad afro bogotana. (Foto: Movimiento Cimarron.)
    "Hay que darle piso a los negros". Algo muy grave está pasando en el barrio Caracolí en Ciudad Bolívar. Uno de los límites que tiene Bogotá con Soacha, en donde hay un importante asentamiento de familias afro, muchas de ellas desplazadas por la violencia, siete muchachos afrocolombianos han sido asesinados en un fin de semana. Las autoridades aún no tienen información sobre los autores materiales o intelectuales de los hechos. 
     
  • Comunicado público: AFRODES condena el asesinato de jóvenes miembros en ciudad Bolivar y Altos de Cazuca

    La Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados AFRODES, nuevamente se permite denunciar el asesinato de varios de sus miembros en las localidades de Ciudad Bolívar en la Ciudad de Bogotá y Altos de Cazuza en la Ciudad de Soacha.
     

Vivencias Globales

  • Lucha Indígena 104: ¡No a la entrega del país a las transnacionales!

    Lucha-Indigena-104Esa es la riqueza de nuestro país que las grandes empresas transnacionales están asesinando. A los grandes capitales de Estados Unidos, Canadá, Europa, China, Rusia, no les importa matar la biodiversidad, envenenar el agua que bebe nuestro pueblo, que da vida a la agricultura y la ganadería que nos alimenta. Su único y sagrado objetivo es ganar cada vez más dinero, esa insaciable avidez de capital es la que nos está matando.
     
     
  • Acampe Qom en Capital: “La indiferencia nos mata”

    Acampe Qom en Capital: “La indiferencia nos mata”
    El referente Qom, Félix Díaz, lamentó que las autoridades desoigan los reclamos por derechos básicos para las comunidades originarias. Hace dos meses que acampan en Buenos Aires, sin agua ni condiciones mínimas. Pretenden dialogar con la Presidenta, pero no han recibido respuestas. El líder de La Primavera denunció que los gobiernos nacional y de Formosa se niegan a resolver el problema de la tierra. Exigen el respeto a su cultura.
     
  • "Bajamos de las montañas para decir no a la minería"

    Consulta popular 622x350Las montañas de Chalatenango fueron el escenario para una consulta popular histórica donde los pobladores salieron desde temprano de sus casas para votar, y no por una elección presidencial,  ni para alcaldes, sino, para decidir si la gente está o no de acuerdo en la explotación minera en la zona.
     

Comunicados

Restituir las tierras a las comunidades indígenas
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL Definitivamente, la sangre del indio, es apetecida por los hombres del ejército nacional, la policía y los agentes del ESMAD, como requisito previo para el ascenso militar. Así como la sangre del indio, alimentó la riqueza de unos criollos españoles en Colombia.
(252)
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA; Sigue la presión e intimidación a nuestros comuneros y comuneras quienes ejercen la liberación de la madre tierra

Comunidades, Autoridades tradicionales y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN – Cxhab Wala Kiwe, en cumplimiento de los principios culturales y territoriales, en el ejercicio de la Autonomía como pueblos indígenas del territorio y siguiendo nuestros mandatos, estamos en proceso de Liberación de nuestra madre tierra con el fin de restablecer la Armonía y el Equilibrio en nuestro territorio. Pero hacer valer nuestros derechos tiene un costo elevado en nuestro país y desde que comenzamos el proceso, el número de amenazas, persecuciones, procesos judiciales, estigmatizaciones y heridos van en incremento.

(813)

Documentos

Familias desplazadas de la masacre de Tortugaña Telembí, son re victimizadas por el Estado Colombiano a causa de los incumplimientos de los acuerdos pactados en Mesas de Concertación del Auto 174-2011
"Un Awá sin territorio no es Awá, para nosotros es parte fundamental de la cultura; así mismo, es importante, porque es el lugar donde aprendemos, enseñamos, nos alimentamos, vivimos y convivimos con otros seres (...) por eso somos gente de la selva: Inkal Awá” – Plan de salvaguarda étnico Awá - PSEA 
(66)
La amenaza fantasma
Nadie sabe dónde están, quienes son, y las autoridades mismas señalan que no existen; pero las “Águilas Negras” siguen amenazando defensores(as). Cifras del Boletín trimestral ENERO-MARZO de 2015  del Sistema de Información sobre Agresiones contra Defensores De Derechos Humanos En Colombia – SIADDHH, señalan el incremento de homicidios, atentados y amenazas contra líderes y defensores de los ddhh en Colombia.
(49)

ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Si todos fuéramos Toribío

Ratio:  / 0
MaloBueno 

Tal vez por primera vez los colombianos estamos escuchando con respeto a los indígenas del norte del Cauca: se lo han ganado por su actitud vertical al rechazar por igual a todos los actores armados. Un ejemplo de dignidad.

Una seguridad equivocada

Si todos fuéramos Toribío y tuviésemos el valor civil y el coraje de los indígenas del norte del Cauca, la paz estaría más cercana — como una llave que debemos forjar entre todos en el yunque de la civilidad — y la guerra quedaría confinada retumbando en exclusivos clubes capitalinos, como un eco de dementes. Pero no.

Resulta que somos citadinos que nos refugiamos en unidades residenciales y edificios custodiados por compañías de seguridad privada: nuestro mayor desvelo y obsesión parecería ser el evitar a cualquier precio resultar víctimas de la inseguridad. Incluso a muchos los tiene sin cuidado convertirse en cómplices de victimarios, con tal de vivir seguros.

Por eso somos incapaces de imaginar una seguridad sin armas, sin cámaras de vigilancia en cada esquina y sin una nutrida presencia policial en las calles.

Por la misma razón, bastantes citadinos confunden el Estado de derecho con la fuerza que protege exclusivamente sus derechos. Su ciudadanía se agota en el ejercicio de sus ganancias, el aumento de sus valores bursátiles y la defensa de sus privilegios.

Una mayoría considerable imagina a la Fuerza Pública como una red más amplia de seguridad privada que se extiende por el territorio nacional al servicio del turismo, la recreación y los negocios: “Vive Colombia, viaja por ella”.

En fin, en nuestras ciudades predomina una seguridad individual paranoica que se nutre del miedo y de la desconfianza, sustentada en el poder del dinero que proporciona escoltas, compañías de vigilancia privada y hasta generosas recompensas oficiales.

Por ello, en los barrios periféricos y marginales donde los derechos, los bienes y los servicios estatales realmente escasean, paradójicamente son las bandas armadas ilegales quienes brindan la seguridad o desatan el terror, según sus conveniencias personales y afinidades ideológicas.

El Estado compra lealtades fugaces de redes de informantes y pretende que con solo añadir el adjetivo “democrática” va a dotar de legitimidad y derecho a dicha política. Pero con toda su parafernalia de “cooperantes” y una mayor presencia de la Fuerza Pública, la política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Cauca ni en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.

Incluso su prestigio mediático no ha logrado ocultar la tenebrosa sombra de los “falsos positivos”, pues ya han sido condenados 14 miembros del Ejército por el asesinato de jóvenes de Soacha, víctimas de una red de seguridad nada democrática y peligrosamente criminal por sus resultados prácticos Todos los anteriores y dolorosos acontecimientos demuestran que es una falacia equiparar “seguridad democrática” y paz.

Una paz telúrica y ciudadana

Así lo están demostrando, con sus palabras y acciones, los indígenas organizados en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y en la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), con la vocería de Feliciano Valencia y el respaldo monolítico de la Guardia Indígena, exigiendo a todas las organizaciones armadas por igual — desde la Fuerza Pública hasta las FARC — que los dejen sembrar la paz telúrica en su territorio y cosecharla en su vida comunitaria.

Aquella paz que sólo germina a partir de acuerdos que honran la palabra y de la Minga que dignifica la vida de todos, protegida por el poder civil de su invencible Guardia Indígena. No quieren la paz de las fosas y de los campos minados, de los bombardeos oficiales y de las celadas guerrilleras, de los falsos discursos gubernamentales y de las quimeras revolucionarias, que cada día cobran más víctimas indígenas y campesinas.
Hernando_Llano_Angel_guardia_indigena
La política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Caucani en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.   

Repudian la paz de los vencedores, que sólo aumenta el odio de los vencidos y su infinita e inagotable memoria vengativa. Esa paz que se proclama todos los días, desde hace más de medio siglo, en los partes de victoria oficial contra los “bandoleros” de ayer y los “terroristas” de hoy. Y que a su vez los “terroristas” desmienten con sus “heroicas” acciones contra la Fuerza Pública, donde casi siempre la mayoría de las víctimas terminan siendo civiles.  

Los indígenas repudian y rechazan esa criminal paz por la que deliran todos los “señores de la guerra”, desde los uniformados hasta los pusilánimes “ciudadanos de bien”, siempre dispuestos a elegir a quien imparta órdenes para que otros maten y mueran en nombre de la “patria” y la “democracia”.

Seguramente por ello los pueblos indígenas no cuentan con ejércitos, sino con guardia indígena, no disponen de armas sino de bastones, no tienen proyectiles sino palabras. Y con ellos forman un vasto tejido humano que presta seguridad a la comunidad y a la “Madre Tierra”, porque están comprometidos con una paz telúrica, en armonía cósmica con la vida: saben bien “que sólo el equilibrio deshace la fuerza”.

No les interesa tanto dominar, controlar, expoliar o explotar el territorio, sino conservarlo y legarlo a las generaciones venideras en beneficio de todos. Por eso están empeñados en que abandonen el territorio de sus resguardos y municipios aquellos que a punta de armas y violencia o leyes y tratados comerciales pretenden aniquilar el orden de la vida para proteger las inversiones de su orden.

Textos que inspiran respeto

En tal empeño no temen confrontar a los mercaderes, tanto los legales como los ilegales. A los narcotraficantes los han emplazado desde tiempo atrás, como dejaron constancia en la Declaración Final de la Segunda Minga proclamada en Tacueyó en febrero de 2009 en su sexto punto:

“Los cultivos de coca se han convertido también en un pretexto de intervención de los actores armados legales e ilegales. Se han convertido en una estrategia de ampliación territorial y de suplantación de la autoridad indígena por parte de las FARC, que aprovechándose de la situación económica de algunas familias que tienen cultivos, pretende imponerles impuestos, aplicarles supuestas normas y cooptarlos. También los cultivos se utilizan como pretexto para la intervención del Estado, que ha incumplido totalmente los compromisos de erradicación voluntaria, desconoce nuestras propuestas de sustitución de cultivos, y en cambio privilegia la guerra química, los mecanismos militares y el involucramiento de las comunidades en la estrategia de guerra”.

“Con el pretexto de su guerra contra el Estado, la insurgencia ataca a las comunidades y busca suplantar nuestra autoridad. Mientras nosotros construimos un gobierno municipal popular que le rinde cuentas a los cabildos y a la asamblea de comuneros, la guerrilla se toma los municipios, destruye nuestras casas y da pretexto para que la fuerza pública invada las comunidades; nosotros, con la autoridad de nuestros bastones, desmontamos las trincheras de la policía del centro de Caldono, Toribío y Jambaló para que su presencia no afecte a la población civil, mientras la guerrilla deja minas antipersona y no tiene ninguna consideración por la gente que no hace parte de la guerra; mientras nosotros sin ningún temor le hacemos juicio político a los militares que han asesinado a comuneros indígenas, ellos secuestran a miembros de nuestras comunidades para ajusticiarlos por supuestos delitos, como si no hubiéramos dado prueba de tener mejor capacidad de aplicar justicia comunitaria que ninguna otra institución.

Es como si estuvieran en contra del poder popular y del gobierno directo de los comuneros indígenas; pareciera que están por la toma del poder que los sectores populares y los indígenas hemos construido con mucho esfuerzo, y hubieran renunciado a tomarse el poder que tienen los ricos”.

Por todo lo anterior, concluyen en la Declaración de Jambaló:

“Apoyamos todo esfuerzo hacia un proceso de paz que se dé en el territorio nacional, siempre y cuando sea una paz dialogada, concertada con la población civil y con soluciones prácticas a los problemas a corto, mediano y largo plazo. No aceptamos la intervención de ningún actor armado o externo en nuestra vida, en nuestro ejercicio de gobierno propio y libre determinación, o la aplicación de justicia; exigimos a unos y otros, que respeten el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, a que no nos involucren en actividades militares, a que no nos ataquen a mansalva”.

Si todos tuviéramos la coherencia que han demostrado los indígenas al no separar la palabra de la acción, entonces nuestro poder civil haría posible la paz, porque los violentos no tendrían otra opción que deponer sus armas y aceptar los argumentos de la vida, la justicia y la dignidad que hoy encarnan los pobladores de Toribio y el norte del Cauca.

Por eso deberíamos empezar a reconocer que Toribio somos todos y construir juntos, en una Minga nacional, una paz telúrica y ciudadana, sin vencedores ni vencidos, donde la reconciliación sea posible en torno a la memoria, la verdad y la dignidad de todas las víctimas junto al cuidado y el respeto de nuestra “Madre Tierra”.

Para mayor comprensión de la actual coyuntura, consultar la declaración del CRIC: "Terminar la guerra, defender la autonomía, reconstruir los bienes civiles y construir la paz".

http://razonpublica.com/index.php/regiones-temas-31/3103-si-todos-fueramos-toribio-.html

Comments   

 
#1 Miller 2012-07-18 12:17
Todos los colombianos de una manera u otra, tenemos sangre indígena en nuestras venas, la Paz en un territorio se logra siguiendo unos lineamientos políticos serios, que busquen el beneficio de un país como un todo, sentir orgullo de lo que representa el Estado y sus dirigentes, la época revolucionaria ha demostrado que ya pasó a ser un cartel de narcotráfico y debemos apoyarnos en lo que tenemos y lo único fuerte son las fuerzas militares, no son perfectas pero con ellas podemos contar.
 

Add comment

Visitas

7262589
Hoy
Ayer
Esta semana
La semana pasada
Este mes
El mes pasado
Todos los días
532
9052
19521
7170820
532
310398
7262589

Tu IP: 54.145.179.206
Server Time: 2015-04-21 01:37:08

Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca - ACIN CXAB WALA KIWE - Territorio del Gran Pueblo correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Calle 3 - 7 A 20. Telefax: (2) 8290958 - (2) 8293999 Santander de Quilichao - Cauca – Colombia. Desarrollado por Gustavo Ulcué Campo Nasalucx Comunicaciones