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El regreso de la minga comunitaria, por la libertad de nuestra Madre Tierra

El regreso de la minga comunitaria, por la libertad de nuestra Madre Tierra

Desde hace más de 70 años, las familias del Pueblo Nasa poco conocían del factor dinero o papel moneda, épocas no muy antiguas donde las familias practicaban “la minga”, que consistía en realizar un trabajo con la participación de toda la comunidad. Las actividades de trabajo siempre la...

Colombia Indígena: La paz y la libertad de la Madre Tierra

Colombia Indígena: La paz y la libertad de la Madre Tierra

Compartimos esta columna publicada hoy por el Correo Canadiense de Toronto, Canadá. Según se anuncia y se festeja, empieza el post conflicto en Colombia.

Pueblo Nasa de Tierra-Dentro Realizó Acción Comunitaria en Defensa del Territorio

Pueblo Nasa de Tierra-Dentro Realizó Acción Comunitaria en Defensa del Territorio

proximadamente mil indígenas entre autoridades ancestrales, Pu´yaksa (guardia Indígena) y comunidad en general de la Zona Tierradentro, en apoyo y acompañamiento de la Consejería Mayor, Programa Defensa de la Vida, Comunicaciones del CRIC y la comunidad del Resguardo la Laguna de Caldono;...

  • El regreso de la minga comunitaria, por la libertad de nuestra Madre Tierra

    El regreso de la minga comunitaria, por la libertad de nuestra Madre Tierra

    Jueves, 04 Febrero 2016 15:48
  • Colombia Indígena: La paz y la libertad de la Madre Tierra

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    Lunes, 08 Febrero 2016 09:51
  • Pueblo Nasa de Tierra-Dentro Realizó Acción Comunitaria en Defensa del Territorio

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    Lunes, 08 Febrero 2016 10:12

Nuestra Palabra

Lo que vamos aprendiendo con la liberación de Uma Kiwe

Foto: archivo del Tejido de Comunicación del Pueblo Nasa, tomada en una arremetida del Esmad contra la comunidad que libera la Madre Tierra
El 14 de diciembre de 2014 las comunidades indígenas de Corinto reanudamos la liberación de la Madre Tierra. Esta vez entramos en cuatro fincas habitadas en tiempos pasados por nuestros abuelos y abuelas y que ahora son de propietarios privados entre ellos el Ingenio del Cauca, Incauca, es decir, de Carlos Ardila Lulle. Este pobre viejecito, sin nadita que comer, es dueño de empresas de gaseosas, de bancos, de canales de televisión y radio y miles de hectáreas de tierra en toda Colombia.

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    Continuamos La Lucha Por Liberación Madre Tierra

Nuestra Palabra Kueta Susuza

Contexto Colombiano

  • Desaparece segundo río en Colombia y se llama Mandur, ubicado en el bajo Putumayo

    No han transcurrido 12 de días desde cuando los colombianos conocieron la publicación de la revista semana.com, relacionada con la desaparición por completo del río Sambingo tributante del pacifico caucano, para conocerse el estado crítico del Río Mandur afluente del río Caquetá.
     
     
  • El primer río en Colombia que desaparece por completo

    El río Sambingo hace parte de la cuenca hidrológica más importante del Pacífico caucano. Foto: Cortesia Ejército Nacional

    En medio de una operación contra la minería ilegal, autoridades revelaron impresionantes imágenes que muestran la sequía de un afluente en el Cauca. ¿Por qué?

     

    Desde cuando se empezaron a sentir los coletazos del fuerte verano por cuenta del fenómeno del Niño, los medios y la comunidad en general concentraron sus miradas en los niveles de los dos ríos más importantes del país: el Magdalena y el Cauca.

     
  • zidres legalizan el acaparamiento de tierras en Casanare

    Frente al acto de sanción protocolario del proyecto de Ley de ZIDRES anunciado por el presidente Juan Manuel Santos, que se llevará a cabo este viernes en el municipio de Orocué, campesinos de la ‘Asociación por la Defensa de Casanare’, denuncian los impactos ambientales y sociales que esta ley traerá para sus territorios.

     

Vivencias Globales

  • Argentina: Félix Díaz no es el nuevo presidente de la Inai

    Desde Pueblos en Camino les comunicamos que Resumen Latinoamericano desinformó anunciando a don Félix Díaz como el nuevo presidente de la Instituto Nacional de Asuntos Indígenas. Gracias a amigos cercanos desde Argentina hoy sabemos que el nuevo presidente es Raúl Eduardo RUIDIAZ. Pedimos disculpas a nuestros lectores y al compañero Félix por esta desinformación y les compartimos a continuación el Decreto 284 de 2016 con el cual se designó al nuevo presidente del INAI.

     
  • Haití de pie y luchando. Por la senda negra de la libertad incontenible

    No deja de sorprendernos ni de conmovernos hasta las entrañas. Haití, el pueblo de Haití, que es igual a gritar y sangrar y llorar y vivir dignidad, dignidad, dignidad y LIBERTAD!. Ningún otro pueblo de este continente ha sido tan abusado, tan maltratado, tan despojado, tan robado. tan asesinado e invadido y violado y violentado como Haití.

     
  • Ecuador entregado al capital transnacional por Rafael Correa: Documentos

    Este invaluable análisis sustentado por documentos filtrados a la prensa y publicados hoy por Diagonal en el Ecuador pone en evidencia lo que el Presidente Rafael Correa ha tratado de negar o encubrir de manera reiterada: la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea animaría una fuga masiva de capitales y una profunda crisis en la balanza de pagos del Ecuador.

     

Comunicados

EL AGUA NO ES UN NEGOCIO ES UN DERECHO FUNDAMENTAL.
Buenaventura Enero del 2016.
 
El COMITE DE LA AGUA Y LA VIDA DE BUENAVENTURA, desea, para este  año nuevo, la unidad y la decisión de 
 
lucha del pueblo para afrontar y lograr la solución definitiva a la problemática del agua y el alcantarillado de 
 
Buenaventura.
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Corinto, Cauca: Se recrudece la persecución y el terror: Ofrecen cuantiosas sumas de dinero por asesinar a líderes y comuneros

Las comunidades y autoridad tradicional indígena dan a conocer a la opinión pública los hechos de violación de los derechos humanos y del derecho internacional humanitarios que afectan el territorio ancestral indígena de Corinto-López adentro.

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Documentos

17 asesinatos en Tumaco en este mes. Reacomodo de las Bacrim es un hecho
Aterrada y llena de temores se encuentra de nuevo la población del puerto nariñense de Tumaco. 17 muertes violentas  durante lo corrido del mes de diciembre, envían señales muy tenebrosas sobre el inmediato futuro. Uno de los temores colectivos parece que ya comienza a hacerse realidad: el proceso de reacomodo de las bandas criminales o Bacrim, a partir de la dejación de las armas por parte de los miembros de la guerrilla de las Farc, se adelantó y ya se está dando.
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Rechazamos el asesinato Daniel Abril defensor de del medio ambiente, del agua, del territorio, de los derechos humanos, de las víctimas, destacado líder campesino del departamento de Casanare.

Los hechos
Ocurrieron a las 6:40 p.m. de hoy 13 de noviembre, a la altura del sitio conocido como La Virgen en su natal municipio de Trinidad (Casanare), exactamente en la silla de una panadería a donde llegaron y le dispararon, al parecer, fueron tres impactos de bala que cegaron su vida.

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ACIN - Çxhab Wala Kiwe

Si todos fuéramos Toribío

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Tal vez por primera vez los colombianos estamos escuchando con respeto a los indígenas del norte del Cauca: se lo han ganado por su actitud vertical al rechazar por igual a todos los actores armados. Un ejemplo de dignidad.

Una seguridad equivocada

Si todos fuéramos Toribío y tuviésemos el valor civil y el coraje de los indígenas del norte del Cauca, la paz estaría más cercana — como una llave que debemos forjar entre todos en el yunque de la civilidad — y la guerra quedaría confinada retumbando en exclusivos clubes capitalinos, como un eco de dementes. Pero no.

Resulta que somos citadinos que nos refugiamos en unidades residenciales y edificios custodiados por compañías de seguridad privada: nuestro mayor desvelo y obsesión parecería ser el evitar a cualquier precio resultar víctimas de la inseguridad. Incluso a muchos los tiene sin cuidado convertirse en cómplices de victimarios, con tal de vivir seguros.

Por eso somos incapaces de imaginar una seguridad sin armas, sin cámaras de vigilancia en cada esquina y sin una nutrida presencia policial en las calles.

Por la misma razón, bastantes citadinos confunden el Estado de derecho con la fuerza que protege exclusivamente sus derechos. Su ciudadanía se agota en el ejercicio de sus ganancias, el aumento de sus valores bursátiles y la defensa de sus privilegios.

Una mayoría considerable imagina a la Fuerza Pública como una red más amplia de seguridad privada que se extiende por el territorio nacional al servicio del turismo, la recreación y los negocios: “Vive Colombia, viaja por ella”.

En fin, en nuestras ciudades predomina una seguridad individual paranoica que se nutre del miedo y de la desconfianza, sustentada en el poder del dinero que proporciona escoltas, compañías de vigilancia privada y hasta generosas recompensas oficiales.

Por ello, en los barrios periféricos y marginales donde los derechos, los bienes y los servicios estatales realmente escasean, paradójicamente son las bandas armadas ilegales quienes brindan la seguridad o desatan el terror, según sus conveniencias personales y afinidades ideológicas.

El Estado compra lealtades fugaces de redes de informantes y pretende que con solo añadir el adjetivo “democrática” va a dotar de legitimidad y derecho a dicha política. Pero con toda su parafernalia de “cooperantes” y una mayor presencia de la Fuerza Pública, la política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Cauca ni en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.

Incluso su prestigio mediático no ha logrado ocultar la tenebrosa sombra de los “falsos positivos”, pues ya han sido condenados 14 miembros del Ejército por el asesinato de jóvenes de Soacha, víctimas de una red de seguridad nada democrática y peligrosamente criminal por sus resultados prácticos Todos los anteriores y dolorosos acontecimientos demuestran que es una falacia equiparar “seguridad democrática” y paz.

Una paz telúrica y ciudadana

Así lo están demostrando, con sus palabras y acciones, los indígenas organizados en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y en la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), con la vocería de Feliciano Valencia y el respaldo monolítico de la Guardia Indígena, exigiendo a todas las organizaciones armadas por igual — desde la Fuerza Pública hasta las FARC — que los dejen sembrar la paz telúrica en su territorio y cosecharla en su vida comunitaria.

Aquella paz que sólo germina a partir de acuerdos que honran la palabra y de la Minga que dignifica la vida de todos, protegida por el poder civil de su invencible Guardia Indígena. No quieren la paz de las fosas y de los campos minados, de los bombardeos oficiales y de las celadas guerrilleras, de los falsos discursos gubernamentales y de las quimeras revolucionarias, que cada día cobran más víctimas indígenas y campesinas.
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La política de seguridad no ha funcionado realmente ni en el departamento de Caucani en muchas otras ciudades y regiones del campo colombiano: es decir, donde más falta hace.   

Repudian la paz de los vencedores, que sólo aumenta el odio de los vencidos y su infinita e inagotable memoria vengativa. Esa paz que se proclama todos los días, desde hace más de medio siglo, en los partes de victoria oficial contra los “bandoleros” de ayer y los “terroristas” de hoy. Y que a su vez los “terroristas” desmienten con sus “heroicas” acciones contra la Fuerza Pública, donde casi siempre la mayoría de las víctimas terminan siendo civiles.  

Los indígenas repudian y rechazan esa criminal paz por la que deliran todos los “señores de la guerra”, desde los uniformados hasta los pusilánimes “ciudadanos de bien”, siempre dispuestos a elegir a quien imparta órdenes para que otros maten y mueran en nombre de la “patria” y la “democracia”.

Seguramente por ello los pueblos indígenas no cuentan con ejércitos, sino con guardia indígena, no disponen de armas sino de bastones, no tienen proyectiles sino palabras. Y con ellos forman un vasto tejido humano que presta seguridad a la comunidad y a la “Madre Tierra”, porque están comprometidos con una paz telúrica, en armonía cósmica con la vida: saben bien “que sólo el equilibrio deshace la fuerza”.

No les interesa tanto dominar, controlar, expoliar o explotar el territorio, sino conservarlo y legarlo a las generaciones venideras en beneficio de todos. Por eso están empeñados en que abandonen el territorio de sus resguardos y municipios aquellos que a punta de armas y violencia o leyes y tratados comerciales pretenden aniquilar el orden de la vida para proteger las inversiones de su orden.

Textos que inspiran respeto

En tal empeño no temen confrontar a los mercaderes, tanto los legales como los ilegales. A los narcotraficantes los han emplazado desde tiempo atrás, como dejaron constancia en la Declaración Final de la Segunda Minga proclamada en Tacueyó en febrero de 2009 en su sexto punto:

“Los cultivos de coca se han convertido también en un pretexto de intervención de los actores armados legales e ilegales. Se han convertido en una estrategia de ampliación territorial y de suplantación de la autoridad indígena por parte de las FARC, que aprovechándose de la situación económica de algunas familias que tienen cultivos, pretende imponerles impuestos, aplicarles supuestas normas y cooptarlos. También los cultivos se utilizan como pretexto para la intervención del Estado, que ha incumplido totalmente los compromisos de erradicación voluntaria, desconoce nuestras propuestas de sustitución de cultivos, y en cambio privilegia la guerra química, los mecanismos militares y el involucramiento de las comunidades en la estrategia de guerra”.

“Con el pretexto de su guerra contra el Estado, la insurgencia ataca a las comunidades y busca suplantar nuestra autoridad. Mientras nosotros construimos un gobierno municipal popular que le rinde cuentas a los cabildos y a la asamblea de comuneros, la guerrilla se toma los municipios, destruye nuestras casas y da pretexto para que la fuerza pública invada las comunidades; nosotros, con la autoridad de nuestros bastones, desmontamos las trincheras de la policía del centro de Caldono, Toribío y Jambaló para que su presencia no afecte a la población civil, mientras la guerrilla deja minas antipersona y no tiene ninguna consideración por la gente que no hace parte de la guerra; mientras nosotros sin ningún temor le hacemos juicio político a los militares que han asesinado a comuneros indígenas, ellos secuestran a miembros de nuestras comunidades para ajusticiarlos por supuestos delitos, como si no hubiéramos dado prueba de tener mejor capacidad de aplicar justicia comunitaria que ninguna otra institución.

Es como si estuvieran en contra del poder popular y del gobierno directo de los comuneros indígenas; pareciera que están por la toma del poder que los sectores populares y los indígenas hemos construido con mucho esfuerzo, y hubieran renunciado a tomarse el poder que tienen los ricos”.

Por todo lo anterior, concluyen en la Declaración de Jambaló:

“Apoyamos todo esfuerzo hacia un proceso de paz que se dé en el territorio nacional, siempre y cuando sea una paz dialogada, concertada con la población civil y con soluciones prácticas a los problemas a corto, mediano y largo plazo. No aceptamos la intervención de ningún actor armado o externo en nuestra vida, en nuestro ejercicio de gobierno propio y libre determinación, o la aplicación de justicia; exigimos a unos y otros, que respeten el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, a que no nos involucren en actividades militares, a que no nos ataquen a mansalva”.

Si todos tuviéramos la coherencia que han demostrado los indígenas al no separar la palabra de la acción, entonces nuestro poder civil haría posible la paz, porque los violentos no tendrían otra opción que deponer sus armas y aceptar los argumentos de la vida, la justicia y la dignidad que hoy encarnan los pobladores de Toribio y el norte del Cauca.

Por eso deberíamos empezar a reconocer que Toribio somos todos y construir juntos, en una Minga nacional, una paz telúrica y ciudadana, sin vencedores ni vencidos, donde la reconciliación sea posible en torno a la memoria, la verdad y la dignidad de todas las víctimas junto al cuidado y el respeto de nuestra “Madre Tierra”.

Para mayor comprensión de la actual coyuntura, consultar la declaración del CRIC: "Terminar la guerra, defender la autonomía, reconstruir los bienes civiles y construir la paz".

http://razonpublica.com/index.php/regiones-temas-31/3103-si-todos-fueramos-toribio-.html

Comments   

 
#1 Miller 2012-07-18 12:17
Todos los colombianos de una manera u otra, tenemos sangre indígena en nuestras venas, la Paz en un territorio se logra siguiendo unos lineamientos políticos serios, que busquen el beneficio de un país como un todo, sentir orgullo de lo que representa el Estado y sus dirigentes, la época revolucionaria ha demostrado que ya pasó a ser un cartel de narcotráfico y debemos apoyarnos en lo que tenemos y lo único fuerte son las fuerzas militares, no son perfectas pero con ellas podemos contar.
 

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